Deseos

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Ene 07, 2018

Después de tanta fiesta y desvelos, al fin este viernes en la noche y ayer sábado, Día de Reyes, terminaron las angustias por tanto gasto que tuvimos que hacer, después de que nos quejamos que no hay dinero; sin embargo, hicimos los gastos y no sabemos cómo.

Porque resulta que, precisamente, el viernes en la noche, andando en la calle me tocó presenciar un choque, donde estuvieron involucrados los Tres Reyes Magos, pero salieron huyendo para evitar responsabilidades, pero al acercarme encontré un papel tirado donde traían anotados los pedidos de varios personajes. Como se me hizo interesante, se los comparto. Conste que como lo vi, se los cuento.

Como antecedente les platico que este año, el día 1º de julio, habrá elecciones federales y en algunos estados elecciones locales, así que los políticos hicieron sus cartas a los Reyes Magos pidiéndoles un puesto de elección popular de los 3 mil 447 funcionarios públicos y legisladores que deberán ser elegidos, para poder cobrar sin trabajar, aparentando que buscan los cargos para ayudar al pueblo.

Empecemos por el preciso (Peña Nieto). Pidió varias cosas, pero las principales son un milagro para que acabe de convencer a los mexicanos que sus reformas estructurales sí funcionan, pues ya se acaba su sexenio y todavía se siguen esperando esos beneficios tan anunciados. Además, pidió tranquilizantes y un seguro contra demandas, porque este año se le acaba el poder y tiene miedo que, por tanta regada de tepache y tanta corrupción, cuando se convierta en un ciudadano más la gente le reclame por tanto mal que le hizo al país. También pidió un vuelo de ida a cualquier país donde México no tenga tratado de extradición. No vaya a ser la de malas.

José Antonio Meade pidió con urgencia una hacienda con pinos, aunque, como le pinta el futuro, esa hacienda se ve lejana, muy lejana, aunque él diga que es gente palacio. Y más si esa propiedad cuenta con una caballada flaca que no le servirá de nada, pero se la impusieron y tiene que jalar con lo que haya. Peor es nada.

Luis Videgaray. Ah caray. Él quiere una casa blanca, pero no la de la Gaviota, sino la de Trump, para estar cerca de él y recibir directamente las indicaciones de lo que debe hacerse en México, y no vía Twitter, como acostumbra el presidente norteamericano. Con eso de que luego fallan los sistemas, no vaya a ser que se le pase algo, y para qué quieren. Si así, Donald Trump despotrica contra nuestro país y nadie dice nada, pues más se envalentona para seguir echando la bronca, al fin que en Relaciones Exteriores ni se dan por enterados.

Enrique Ochoa Reza. Un juego Monopolio, para tener más ideas de cómo acrecentar su patrimonio ahora que está donde hay. También un juego de ajedrez para poder aprender a mover las piezas para que las campañas de los candidatos del tricolor prendan entre los electores.

Ricardo Anaya. Un juego de magia para poder desaparecer, sin que nadie se dé cuenta, de todos sus bienes no declarados, pero conocidos por todos. También que le anexaran un curso de oratoria, para poder convencer a los ciudadanos de que, con el sueldo de 100 mil pesos mensuales que declara que gana, ha logrado todas las propiedades que ya no puede ocultar. De paso, este curso le serviría, además, para lograr que los perredistas de la coalición que encabeza lo apoyen, porque ni a los panistas convence.

Andrés Manuel López Obrador. Un rancho más cercano, porque La Chingada queda muy lejos. Hasta Chiapas. Es la tercera vez que pide lo mismo, así que espera que la tercera sea la vencida. Si no se le hace el rancho, al menos un palacio, y si es nacional, mejor. Ese palacio nacional, eso sí, debe tener ventanas con vista a la calle, donde reine la seguridad, la que anda prometiendo cuando dice que amnistiará a los miembros de la delincuencia organizada para acabar con la guerra contra el narco.

Margarita Zavala. Un rosario, para pedir al cielo que la auxilie y le envíe gente a sus mítines, porque en los lugares donde se presenta ni los panistas que, según ella, la apoyaban, asisten. Tiene que recurrir a acarreados que ni saben a qué van ni quién es ella.

Héctor Astudillo. Pide alguien que le ayude a encontrar el orden que prometió. Porque La Paz está en Bolivia. Muy lejos.

El fiscal Xavier Olea Peláez. Una hamaca, para seguir descansando, porque eso de investigar los delitos como que lo cansa nada más de pensarlo.

Ernesto Rodríguez Escalona. Pidió una botella para festejar la gran afluencia de visitantes que tuvo el estado de Guerrero en estas vacaciones invernales, muestra de que está trabajando. No como otros.

Ángel Aguirre Rivero. Este pide una ruta de escape para cada mitin que haga, con eso de que lo andan persiguiendo los padres de los 43.

Evodio Velázquez. Pidió una bola de cristal para ver si así descubre para dónde se están yendo los recursos que le faltan al ayuntamiento para poder pagarle a los acredores y a los empleados y ex empleados. Ah, y el hilo de Ariadna (ver Wikipedia), para encontrar la salida a la inseguridad y poder acabar con tanta violencia y muerto en Acapulco. ¿O son cosas de la fantasía popular?

Yo. Pedí más espacio para meter a todos los de la lista, pero no se me concedió, así que eso es todo, amigos.

¿Quiénes de todos estos personajes habrán recibido el ansiado regalo solicitado? ¿Y cuántos más un portazo en la frente? n