El diablo suelto

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Feb 11, 2018

No cabe duda: las autoridades andan dando palos de ciego en cuestión de la seguridad en Acapulco. Pareciera que desde sus escritorios quieren resolver el problema de la inseguridad en las colonias acapulqueñas.

Esta semana le tocó a la zona poniente del puerto sufrir las balaceras, toques de queda, cierre de escuelas, calles solitarias y miedo e incertidumbre entre la población de esas colonias, como la Jardín en sus tres etapas y la zona de Mozimba. Aunque las autoridades municipales minimicen el problema.

Tengo entendido que los altos mandos castrenses y policiacos van cada determinado tiempo al extranjero a capacitarse en asuntos de estrategias en seguridad; principalmente se sabe que van a Estados Unidos e Israel, donde se supone están los cuerpos de seguridad más capacitados a nivel mundial.

Suponiendo, sin conceder, que esto de la capacitación fuera cierto, entonces ¿dónde está la falla? O los capacitadores no les dieron bien el curso o, quienes fueron, no aprendieron, y por eso estamos como estamos.

Estoy hablando de las autoridades federales, que invierten dinero en personal y equipo para nada de provecho. Al menos no se ven resultados concretos, hacen lo que acostumbran: rediseñar las estrategias de seguridad y dar conferencias de bla bla bla. Ya van decenas de cambios de estrategias y nada, vamos de mal en peor.

Un día sí y otro también nos anuncian que se detuvo al jefe del cártel fulanito en tal ciudad. A los pocos días, otra vez vuelven a capturar al jefe del mismo cártel, y así, sucesivamente. Ese cártel es una hidra de 100 cabezas, por lo visto.

Recuerdo que hace años en Acapulco y otras ciudades guerrerenses se construyeron módulos de seguridad en diferentes áreas estratégicas de la ciudad, donde se asentaría un grupo de la policía municipal; el módulo contaba con baño, teléfono, radio de banda civil, patrulla y todo lo necesario para acudir de inmediato en auxilio donde fuera requerido.

A los pocos meses estos módulos fueron abandonados, luciendo sucios, con vidrios rotos, llenos de basura y grafiti. Pero eso sí, cada nuevo presidente municipal, al iniciar su administración, los rehabilita para la foto y justificar gastos, a los pocos meses los volvían a dejar abandonados. Y así cada tres años.

Pienso que se deberían aprovechar estos módulos y protegerlos bien para evitar que los agentes policiacos sean sorprendidos con balaceras de los delincuentes; dotarlos de cámaras de vigilancia para captar en video a los que se atrevan a atacarlos y así poder perseguirlos, ubicarlos y detenerlos.

Es más, deberían construirse más módulos en áreas conflictivas del puerto, para estar más cerca y más prestos a dar el auxilio que se requiera en un momento dado.

Sé que se necesita dinero para rehabilitar en serio a estos módulos de vigilancia, pero cuánto dinero no se ha gastado en cosas innecesarias o inútiles que no han servido para mejorar la inseguridad, como el armamento militar (misiles y torpedos) que México le va a comprar a Estados Unidos para la Secretaría de Marina Armada de México, por un monto de más de 94 millones de dólares. ¿Para qué? Si no estamos en guerra.

Así como este gasto en armamento que, de momento, no se le ve uso práctico, así hay tantos gastos inútiles en otras áreas que deberían canalizar mayores recursos al área de vigilancia en las ciudades.

En este gobierno federal se enlistó a las 50 ciudades más violentas del país; se implementó un programa para brindarles mayor seguridad. Resultó contraproducente, porque según los índices delictivos subieron en vez de bajar.

Existen muchos comentarios en las redes sociales y en otros medios, donde se especula que el combate al crimen organizado nunca se ganará porque al gobierno no le conviene, pues también está involucrado.

En estos comunicados que circulan se detallan algunas situaciones que han ocurrido a la luz del día, donde, a través de videos, se ve la complicidad, aparente, entre autoridades y criminales.

Ahora bien, volviendo a nuestro querido Acapulco, en esta semana, como ya se dijo al principio de este escrito, la violencia se trasladó a la zona poniente de la ciudad.

El viernes pasado, el alcalde Evodio Velázquez hizo un recorrido por la colonia Jardín y otras áreas de ese lugar, acompañado por muchos policías y soldados, diciendo que en esta semana se ha generado mucha desinformación en las redes sociales provocando sicosis y negando que exista un toque de queda en esta parte del puerto. Ajá.

Claro, es fácil decirlo cuando va uno rodeado por policías y militares. Cuando va uno de pisa y corre a lugares conflictivos. Cuando uno no vive en esos lugares peligrosos. Cuando uno va durante el día en vez de ir después de las ocho de la noche.

Así, hasta yo.

O, tal vez, todo sea producto de mi imaginación. n