¿Por qué Gómez Urrutia sí y Romero Deschamps no?

Escrito por  Ginés Sánchez Feb 27, 2018

Mucho revuelo, demasiado y desinformado es el  que ha causado la inclusión del injustamente defenestrado y exiliado líder minero, Napoleón Gómez Urrutia, en las listas de aspirantes al Senado de la República. Pero empecemos con el líder sindical mexicano que debiera ocupar hoy todos los titulares y no lo hace: Carlos Romero Deschamps, del STPRM (Sindicato petrolero), Senador ya, por segunda ocasión y nunca por mayoría, ambas veces por lista (pluri), que tiene el honor en la cámara alta de ser el titular del escaño con menos actividad, esto es, cero iniciativas y cero también intervenciones en tribuna; las imágenes emblemáticas suyas en la cámara son dormido, tomando café, o comiendo; un legislador parásito, si es que los hay, y valga la expresión. Llegó al liderazgo del Sindicato por medio de la vulgar traición a su patrón de muchos años, caído en desgracia a comienzos del salinismo, Joaquín Hernández Galicia La Quina, en 1989. No es un dirigente que esté de lado más que de forma servil del gobierno, nunca de los trabajadores del gremio, así sea, para ser cómplice en entregar a particulares, nacionales y extranjeros, nuestra riqueza energética.

Y su docilidad lo ha encumbrado económicamente también, baste el ejemplo de que en Miami se les conoce a sus vástagos como “los dueños de PEMEX”, por sus riquezas, lujos y extravagancias, solo propias de los Jeques árabes del oro negro. Y de hecho el STPRM cuenta con un liderazgo legítimo, con buena parte de las bases sindicales de su lado, su nombre el Jorge Sánchez Lira.

Veremos qué candidato a la presidencia menciona estos abusos, y también qué medios de comunicación, o políticos y si el presidente de la República  que resulte electo toma cartas en el asunto.

Ahora toquemos el tema de Napoleón Gómez Urrutia, perseguido político desde los tiempos de Vicente Fox, como bien ha dicho Andrés Manuel López Obrador: “Su postulación no es por fuero, es por justicia”, por fuero no, ya que él ha sido exonerado por el poder judicial mexicano de los cargos que se le imputaban, y aún se le achacan oficiosamente en la mayoría de los medios, no es más que propaganda, ya que él osó contraponerse a la rapaz clase empresarial minera que opera en México, tanto nacional como extranjera, que se han dedicado a extraer recursos, mayores en pocos años, y aunque parezca algo inverosímil, a los esquilmados durante tres siglos de colonia española.

La industria minera mexicana debe ser salvada de las garras de esas impresentables empresas, que no conformes con los inmensos recursos ya mencionados, esclavizan (criminal y literalmente) a sus obreros, sin que tengan una voz que los represente el en congreso; con Gómez Urrutia tendrán ya una. Las acusaciones en su contra no solo fueron ya desestimadas por jueces mexicanos, sino por una empresa auditora radicada en Suiza, quien avaló su gestión al frente del gremio, amén de ser respaldado, pública y abiertamente por líderes sindicales de muchos países del planeta.

Si se pretende poner algo de orden en esa anárquica y voraz industria en México, el próximo presidente también debe tener cerca a alguien que conozca el sector y su problemática, y un personaje ideal para eso es, independientemente de cuestiones pragmáticas, don Napoleón Gómez Urrutia.

No sale sobrando también, el recordar un hecho ocurrido en el año 2000, siendo subsecretario de Gobernación, Jesús Murillo Karam, sí, el de “la verdad histórica de Ayotzinapa”, en un diferendo con empresarios, sindicato y gobierno, durante una reunión, Napoleón Gómez Urrutia se atrevió a levantarse de la mesa de negociaciones y abandonar la  oficina azotando la puerta, esto, aunque pueda aparentar una simple y hasta rutinaria anécdota de trabajo, terminó siendo el motivo de que arreciara la persecución en su contra, al llegar, en 2012, el mismo Murillo Karam a la titularidad de la PGR... cosas de la muy vengativa clase política mexicana priísta. n