La Patria dividida

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Mar 18, 2018

Este año de 2018 es diferente a otros años, principalmente porque es un año electoral, donde las pasiones políticas se están desatando con mayor coraje y violencia verbal; los asesores de los candidatos se dedican a planear la guerra sucia con la que esperan acabar con los adversarios electorales.

Este año también es diferente porque nunca antes se había visto que un candidato opositor al candidato oficial tuviera tan alto porcentaje de preferencia del voto, con cantidades de dos dígitos de diferencia con los candidatos que van en segundo y tercer lugar en las encuestas.

Si bien en 1988 ya se veía venir el posible triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas contra el candidato priísta Carlos Salinas de Gortari, el día de las elecciones, con la famosa “caída del sistema”, ese triunfo que se esperaba fue borrado cuando se restableció el sistema de cómputo dándole el triunfo sorpresivo a Salinas de Gortari. Desde ese entonces, las elecciones de 1988 han sido calificadas como las más fraudulentas que se hayan registrado en la historia de nuestro país, que desde 1910, con la revolución mexicana y su lema “Sufragio Efectivo, No Reelección”, ha buscado llegar a la democracia mediante unas elecciones que cada vez se presentan más reñidas.

Les presento un extracto del documento que leyó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas el 31 de marzo de 2004 ante alumnos de la carrera de Derecho en la Escuela Libre de Derecho en Puebla:

El siglo XX fue para nuestro país el siglo de la lucha por el sufragio efectivo, por el respeto al voto ciudadano, elemento fundamental de la vida democrática.

Esa lucha se inició de hecho aquí, en la ciudad de Puebla, el 18 de noviembre de 1910, con el sacrificio de Aquiles Serdán, quien había respondido a la convocatoria lanzada por Francisco I. Madero, que llamó a los mexicanos a rebelarse contra la autocracia porfiriana.

La elección de 1988, a pesar del fraude, provocó, sobre todo con las intensas movilizaciones populares, una amplia y firme toma de conciencia entre la población respecto a que la participación ciudadana en la vida pública y el voto hacían posible el cambio. Este primer impulso ha llevado, hasta ahora, a la alternancia y al fin del régimen de partido de Estado. Se requiere de nuevos esfuerzos para llegar a un sistema político y a una convivencia social que puedan calificarse de cabales, de integralmente democráticos.

Aquí termina el extracto del documento de marras.

Ahora bien, en 2018, con la facilidad y el anonimato que proporcionan las redes sociales, se ha desatado una cantidad de noticias falsas en contra de los adversarios políticos que los lectores se confunden para distinguir cuál es verdadera y cuál falsa. ¿Cómo descubrir la diferencia?

Muchas veces, simplemente con usar el sentido común se logran detectar las que son falsas, por ejemplo, quién las difunde, qué difunde, dónde se dio la nota, quién es el declarante, cuándo, en qué contexto.

Les comparto una nota aparentemente real que se publicó en un diario de Acapulco hace unos años, omito los nombres por razones obvias: Trascendió que el director de xxx dependencia municipal fue asaltado y le quitaron el maletín que contenía el sueldo de los delegados y comisarios municipales. El presidente municipal dijo que se iba a levantar la denuncia correspondiente para que se hicieran las investigaciones. Aquí termina, en forma breve, la nota.

Un lector distraído lo toma por un asalto normal y se compadece del funcionario víctima del robo. Pero un lector más experimentado se pregunta ¿dónde fue el asalto? ¿cuándo? ¿quién dio la información? Trascendió no existe, Esta es una noticia falsa. Así como esta, hay miles.

Volviendo con nuestro tema de las elecciones, no permitamos que nos calienten la cabeza con noticias falsas en contra de nuestro candidato favorito. He visto que amistades de años se acaban por el apasionamiento que demuestran algunas personas para defender a veces lo indefendible. Hasta entre miembros de una familia se distancian por mostrar preferencias por candidatos diferentes.

Lo peor de este apasionamiento es que hay personas que cierran su mente y no quieren escuchar opiniones contrarias a su criterio, y contestan de forma burda y vulgar a comentarios que no son de su agrado.

Muchas personas desconocen que, mientras la gente del pueblo, como nosotros, se desgreña y se rasga las vestiduras por los candidatos de su preferencia, la élite política se ríe de la forma en que mantienen dividida a la población.

Los políticos, en público, se dicen hasta de lo que se van a morir, pero en privado conviven como grandes amigazos; se han publicado en redes sociales fotos y notas de este tipo de fiestas, comidas y convivios donde se abrazan, beben y cantan juntos, mientras el pueblo se mata por ellos.

No dejemos que nos dividan, no creamos todo lo que vemos ni lo que oigamos, acuérdense que ahora hay muchas facilidades tecnológicas para truquear todo lo que nos muestran.

Pensemos con la cabeza fría, no con el hígado. n