En Tlapa por ejemplo

Escrito por  Sergio Ferrer Abr 02, 2018

Cada municipio de Guerrero tiene sus problemas y situaciones particulares que han sido o no atendidas por los gobiernos federal, estatal o municipal. Ahora, en tiempos electorales, valdría la pena que la población efectuara un ejercicio de análisis de los avances o deficiencias que han tenido las dependencias o bien para situarnos más en corto, los gobiernos municipales, esto, más allá de los sentimientos o afinidades por tal o cual partido político.

Para poner un ejemplo, la cabecera municipal de Tlapa de Comonfort, una ciudad en la que existe un flujo comercial importante, padece de problemas ambientales. Tal es el caso de sus aguas residuales. Recordaremos que la obra de la planta tratadora le fue entregada por el entonces gobernador Zeferino Torreblanca al gobierno del priísta Willy Reyes, quien días después se desentendió de ella. Las empresas constructoras hicieron mal los cálculos de la obra y los errores en los canales de drenaje del agua residual que conducían a la planta ubicada en el poblado de Atlamajac la volvieron una obra inútil.

Durante el gobierno del petista Victoriano Wences Real no hubo atención a la reactivación o modificación de la planta, sólo se observó durante una visita a la misma al final de su periodo un saqueo de la maquinaria especializada y un foco de riesgo al haber agua estancada en las pilas abandonadas. El gobierno municipal actual, encabezado por el priísta Noé Abundis, tampoco se preocupó por la obra que resultaría importante para el manejo de aguas residuales que suelta la ciudad al río Tlapaneco.

A esta obra promovida por la Capaseg le fue calculada una vida útil de 30 años cuyo proceso de tratamiento de agua sería por medio de lodos residuales que pudiera ser avalado por la NOM de Semarnat para la descarga de aguas residuales de origen urbano que por ley deben recibir tratamiento previo a su descarga.

Otro problema vigente es la situación del actual basurero, ante una desregulación del sistema de recolección de basura así como de su separación, diariamente es quemada basura cuyo humo afecta  más a las colonias cercanas, pero también ha provocado un desequilibrio ambiental en terrenos del municipio de Xalpatláhuac. No se habla de sólo enterrar parte de las 80 toneladas de basura que se generan cada día en la cabecera, es necesaria una campaña permanente de separación de residuos, así como un plan que ubique varias opciones para el manejo de la basura y de los desechos reciclables.

No debe bastarle a la sociedad estar contenta con jaripeos que bien pueden ser un negocio redondo para los políticos o pagarse a través de recursos públicos destinados a otros rubros, o bien ser una respuesta fácil al pueblo en lugar de mantener planes y estrategias definidas de desarrollo urbano y atención al acceso a los derechos humanos.

Otra situación relevante es la falta de espacios de esparcimiento y recreación, son casi nulos los lugares destinados para ello. Para una ciudad que cuenta con una tasa alta de población joven es lamentable la indiferencia de los funcionarios frente a la juventud. Si bien surgen apoyos en momentos en que es útil el capital político, no han existido propuestas fuertes que hayan sido aplicadas con éxito y que abonen al sano desarrollo de los jóvenes. El que no haya en Tlapa una casa de cultura, el que solo de nombre exista un centro Poder Joven cuando en realidad es el espacio de la biblioteca pública que solo fue medio pintado, son ejemplos de la carencia de capacidades de los servidores públicos. Cabe destacar que algunos de estos reciben salario mensual de 120 mil pesos como es el caso de los regidores.

Si una pretendida mayoría ciudadana acepta el acudir a votar para la elección de sus representantes como una de las  formas que tiene para contribuir a la gobernabilidad, debe existir conciencia de que la práctica, ilegal pero existente, de la compra de votos derivara en la asimilación de futuros actos de corrupción.

Otro compromiso olvidado de la ciudadanía es la vigilancia del uso del recurso público, de la utilización de las herramientas de transparencia y acceso a la información para conocer cómo se desarrolla la administración del municipio.

Además, es necesaria la generación de un consejo ciudadano que pueda plantear formalmente las necesidades macro de la comunidad para su desarrollo en plazos que superen la coyuntura de los tres años. La creación del nuevo hospital general, una clínica de especialidades, un espacio cultural que atienda a las comunidades artísticas y artesanas de La Montaña, acompañados de proyectos que puedan sustentarles, por mencionar algunos ejemplos.

Otro tema a observarse es el de la prevención de la violencia, que el dinero destinado a esto se aplique como tal, que prevenga situaciones de riesgo que pudieran romper el tejido social, cuestiones que no sólo implican la construcción física, sino una atención especializada en un contexto como el de Guerrero.

Es hablar de una tarea que implicaría la participación responsable de ciudadanas y ciudadanos que decidieran hacerle frente a la corrupción, a no sólo criticar o inconformarse sin hacer algo para cambiar lo que no está bien. n