Guerrero

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada May 04, 2018

Los niveles de violencia y criminalidad dan cuenta de tres problemáticas persistentes en Guerrero; el primero, elevado a homicidios dolosos; el segundo, la desaparición de personas, y el tercero, el desplazamiento forzado de personas por la violencia.

En el primer trimestre del presente año, los homicidios dolosos crecieron en 15 por ciento, en relación al año pasado.

En 2015 se cometieron 3 mil 54 crímenes, que comparado con el arranque de la guerra contra el narcotráfico en 2007, hasta los 4 mil 363 en 2016, los 5 mil 673 en 2007 y los 6 mil 553 en lo que va del año; es necesario preguntarnos ¿a cuántos crímenes llegaremos en todo lo que resta de este año? Se va en una alza que da por cuenta un nivel de casi 25 crímenes por cada 100 mil habitantes, por tanto cada 24 horas 85 personas son asesinadas en México.

A finales del mes pasado, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, dio la numeralia de la muerte en el país. Falta todavía tener los datos que arroja el Inegi que al ritmo que se lleva será muy elevado.

En el primer trimestre del año, en nuestro estado se contabilizan 572 homicidios dolosos, con 22 casos más de los que pudieron contabilizarse en el año pasado, que había tenido la cifra más alta en incidencia delictiva.

La violencia crece, su tendencia es ascendente, en 2015 se contabilizaron 433; en 2016 fueron 464; en 2017, fueron 550; en 2018 fueron 572; lo que pone al estado en el segundo lugar de homicidios dolosos, junto a Baja California; en este Acapulco la incidencia va en aumento, con 74 casos en enero, 76 en febrero, 77 en marzo, sumando 277.

Chilpancingo ocupa un segundo lugar, con 53 expedientes de investigación en enero, febrero y marzo, otros municipios particularmente violentos son el de Iguala con 38 casos, cuatro más que en 2017;  Chilapa con 30 homicidios en lo que va en 2018, han aumentado los homicidios, la violencia familiar, la violencia de género, el narcomenudeo y en sí, los delitos del orden común.

La desaparición de personas es un fenómeno a la alza, particularmente en las zonas de cultivo, trasiego y venta de drogas; destacan los municipios de Chilpancingo, Chilapa y Acapulco.

Recientemente la presidenta de la Asociación Familias de Acapulco en busca de sus desaparecidos, María Emma Mora Liberato, señaló durante la sesión del Grupo Aca, que en 10 años existen al menos 2 mil personas desaparecidas en Acapulco, particularmente en la zona Tradicional de Acapulco y en Ciudad Renacimiento.

Se está trabajando para la identificación de los cuerpos; los 751 hallados en Guerrero, algunos no han podido ser plenamente identificados, por lo que se hace necesario darles identidad a los restos humanos que se encuentran en el Semefo de Acapulco, Chilpancingo e Iguala, además de los que ya fueron depositados en fosas comunes.

En Acapulco se concentran en el Semefo 376 cuerpos, cuando la capacidad es de 220; en Chilpancingo hay 297 cuando la capacidad es de 230 y en Iguala hay 78 sin identificar, teniendo una capacidad de 95; por tanto se hace necesario destinar los recursos suficientes para identificar los cuerpos, para reconocer identidad, por tanto la tarea que tiene la Fiscalía General del Estado es titánica; las familias esperan recuperar a sus seres queridos para darles sepultura, además de muchas personas que no han sido identificadas plenamente, mientras se siguen descubriendo restos humanos en fosas clandestinas.

El fenómeno de desplazamiento forzado por violencia, tiene más de 10 años, personas que la violencia ha expulsado de sus lugares de origen, sólo en San Miguel Totolapan hay 30 pueblos vacíos, 91 vecinos huyeron hacia el municipio de Atoyac con resguardo de la Policía Estatal, ante la violencia criminal que azota la zona. De estos, 34 son menores de edad que han abandonado sus hogares ante los ataques, asesinatos y desapariciones de personas.

El último desplazamiento fue el de la Laguna de Huayanalco en San Miguel Totolapan, Guerrero, que al igual que familias de Coyuca de Catalán, en la región de Tierra Caliente; Zitlala en la región de La Montaña se refugian con familiares o en otros municipios distantes para salvar su vida.

Los pobladores siguen dejando sus hogares, trasladándose a lugares remotos, rompiendo con todos los procesos sociales y productivos y con su vida cotidiana. El desplazamiento forzado se ha convertido en un drama, se cree que hay alrededor de 15 mil personas desplazadas en el estado, obligados a huir de sus comunidades, ante la indiferencia de las comunidades, abandonaron sus domicilios, sus tierras de labor con sembradíos y sus animales, sacando solamente lo indispensable, en un fenómeno que pareciera no detenerse, en un desplazamiento masivo de personas que nos recuerda la época de la guerra sucia en Guerrero.