Llegada de René Juárez al CEN del PRI

Escrito por  Ginés Sánchez May 08, 2018

En sus propias palabras, René Juárez viene de “la entraña del PRI” así lo dijo el nuevo dirigente tricolor enfrente del fallido candidato de su partido, José Antonio Meade, acaso como un velado reclamo al presidente Peña Nieto y sus pésimas decisiones a la luz de la sucesión, recomendadas por su hoy canciller Luis Videgaray; en el priísmo cayeron como patada de mula la llegada de tecnócratas a la dirigencia del partido, con Enrique Ochoa Reza a la cabeza, llegando al extremo de falsificar una credencial de militante de principios de los 90, y con mayor razón la imposición de un panista, como lo es Meade, como su abanderado por la presidencia, teniendo cartas valiosas y propias, como el doctor Narro Robles o Enrique de la Madrid Cordero. Los candados puestos por este partido, con miras a las elecciones del año 2000 tenían un propósito, no eran casualidad, y eran justo para frenar el cada vez más creciente avance de la tecnocracia no política y sin arraigo en el PRI.

René Juárez Cisneros llega ya muy tarde, él mismo espetó ante los medios un lacónico “tengo muy poco tiempo”, y este seguro lo sabrá aprovechar, pero no estérilmente y en una misión imposible como lo es que Meade sea presidente, sino para recuperar las tendencias poco favorables en los estados y municipios, en la votación con miras a una mayor presencia posible en la composición del próximo Congreso federal, y lo más importante, llega, muy posiblemente, para contribuir a pactar una sucesión presidencial con la oposición, misma que a todas luces está decidida en contra de su partido, y es que su perfil y trayectoria hablan por sí mismos, en su paso por la gubernatura de Guerrero, ganó por un estrechísimo margen en 1999, se sigue hasta el día de hoy hablando de una elección de Estado, cuando no de plano de un fraude; a su toma de protesta, en Chilpancingo aquel año, llegó y se fue en helicóptero del Congreso local, dado que las instalaciones estaban tomadas por el Pueblo inconforme y enardecido.

Contra muchos pronósticos, el hoy ya exgobernador de Guerrero cumplió su mandato de seis años, cosa de por sí no tan común en esa entidad, y durante su periodo, si bien eran ya otros tiempos, no hubo mayores sobresaltos, y el estado gozó de relativa estabilidad y paz social, algo tampoco muy común en el estado sureño, todo esto, independientemente de las críticas que pueda haber hacia su gestión, que sin duda las hay y no pocas. A él le tocó, en 2005, entregar la gubernatura a la oposición de izquierda, al PRD, en manos de su candidato, Zeferino Torreblanca. La alternancia pues, comenzó en Guerrero sin mayores problemas, desde el inicio del proceso electoral hasta la entrega del poder a su sucesor.

En suma, René Juárez llega a encabezar al PRI en un momento algo parecido al que le tocó vivir en el Guerrero de 2005, con un electorado ávido de un cambio, y una izquierda que va muy adelante en las encuestas, y su experiencia y talento los va a aplicar en eso, en que el proceso sea lo menos traumático posible, y por otro lado, en apaciguar los ánimos de los liderazgos molestos por los bandazos de su partido y sus suicidas imposiciones.

Una cosa sí es segura, su trabajo lo hará con mucho más tacto, clase y eficacia que el de su antecesor, el neófito Ochoa Reza, y también, a partir de la presidencia de René Juárez en ese partido, el ala tecnócrata del mismo, se puede ir despidiendo de su, ya no influencia, sino invasión en ese instituto político, misma tendencia que se vive ya en toda la vida política mexicana, para beneplácito del país entero. n