Para entender el suicidio

Escrito por  Javier Soriano Guerrero / II y última May 13, 2018

Hablábamos la semana pasada, sobre la autopsia sicológica que se trabaja desde el expediente, donde miras algunas cuestiones como el método que utilizó la persona para suicidarse y cómo tiene esto significado, pero nunca vemos la parte anatómica ni fisiológica. “Por eso la llamamos autopsia sicológica. Lo que se pregunta son los factores estresantes o detonantes, la motivación, intencionalidad y letalidad; son los cuatro aspectos que observamos”, puntualizó la doctora Iris Rubí Monroy Velasco, profesora investigadora del cuerpo académico de Procesos Psicosociales y Salud, de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila (Uadec).

En las autopsias sicológicas, entre más informantes tengas del mismo caso, la información será enriquecida, lo ideal de la técnica es que si yo tengo una persona que se quitó la vida, tenga la entrevista de la mamá, papá, hermano, pareja, amigos, compañeros de trabajo”, indicó la maestra en ciencias Karla Patricia Valdés García, profesora investigadora del cuerpo académico de Procesos Psicosociales y Salud, de la Facultad de Psicología de la Uadec.

En este estudio, las personas que cometieron suicidio eran jóvenes entre 15 y 29 años, de ambos sexos, de la Zona Metropolitana de Saltillo, Coahuila.

Como resultado de las autopsias sicológicas, en el aspecto de motivaciones para cometer suicidio destacaron: problemas sociales, como la imagen del sujeto ante los demás; ser juzgado, sentir emociones no saludables frente a cómo podía relacionarse con el resto de las personas en general, entre otros. Respecto a problemas familiares en general sobresalen: situaciones complicadas después de divorcios, custodias de hijos, exigencia de mayores pensiones; y en cuanto a los problemas en relaciones de pareja: codependencia, rupturas y conflictos diversos.

En cuanto a letalidad, todos los casos utilizaron una de las más altas: cinco casos de ahorcamiento y uno con disparo con arma de fuego. Dentro de los resultados también resaltó que, no en todos los casos, se dio una planeación deliberada, ya que solo la mitad de los casos había hecho comentarios previos, o dado indicios o focos de alarma de posible suicidio.

“Esto hasta cierto punto es importante porque luego a nivel social se estigmatiza mucho a las familias y se dice que: ¿cómo no se dio cuenta si era su hijo o esposo? Y no en todos los casos se va a lograr detectar a una persona hasta que no lo cometa y solo si no se consuma con la muerte, se podría empezar a intervenir”, explicó Valdés García.

Por otra parte, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la principal causa de incapacidad en todo el mundo. Quienes la sufren pueden experimentar faltas de apetito, buen humor, sueño, concentración, amor, alegría, entusiasmo, energía y serenidad. Alrededor de un tres por ciento de quienes sufren un desorden depresivo grave intenta suicidarse.

El tema del suicidio es difícil de entender y abordar debido a que es un acto dinámico, multifactorial e íntimo. Por lo tanto, a pesar de que existen diferentes campañas al respecto, lo más adecuado es promocionar la salud y, en consecuencia, la vida, para prevenir esta problemática, considera Iris Rubí Monroy Velasco.

“Otra cosa que hemos visto es el trabajo con la familia, con esta familia que se queda desvalida, que se queda con todas estas problemáticas, de no liberar los sentimientos, de preguntarse por qué lo hizo, para qué lo hizo, qué le faltaba, las culpas, etcétera. Eso no se trabaja y la familia queda muy devastada”.

Ahora bien, a nivel nacional existen diversos organismos civiles que trabajan en la prevención del suicidio, las cuales cuentan con páginas en internet con indicaciones para tranquilizar a los que han considerado terminar con sus vidas, que se den cuenta que no están solos, que hay personas que piensan que la vida es maravillosa.

Muchas personas piensan en el suicidio porque les parece que no les queda otra salida, que no pueden soportar más el dolor y la desesperanza. El suicidio sucede cuando la desesperación que sentimos es mayor que nuestros recursos para afrontarlo.

No hay remedios mágicos para vencer los pensamientos suicidas.

El suicidio es a menudo la solución permanente de un problema pasajero. Cuando estamos deprimidos tenemos una visión de las cosas muy poco objetiva. Con el paso de los días las cosas podrían cambiar completamente.

La mayoría de las personas que han contemplado alguna vez el suicidio posteriormente se alegran de estar vivas. En realidad, no querían poner fin a su vida, sólo querían evitar la pena y el dolor.

Entre estas organizaciones nacionales se puede acudir a:

http://telefonodelaesperanza.org/llamanos

http://telefonodelaesperanza.org/files/1252/Guia%20de%20autoayuda%20suicidio.pdf

La Asociación Mexicana de Suicidología, A.C.

Puebla: 01 800 900 VIDA (01 800 900 8432)

SAPTEL (DF y resto del país) (55) 5259 8121. n