El legado cultural de José Vasconcelos

Escrito por  Citlali Guerrero Jun 28, 2018

Le creo a Andrés Manuel López Obrador cuando dice que juntos haremos historia. El 30 de junio próximo se cumplen 59 años de la muerte de José Vasconcelos (Oaxaca, 28 de febrero de 1882-Ciudad de México, 30 de junio de 1959), quien realizó una de las reformas educativas y culturales más importantes de México en el primer tercio del siglo XX.

Fue fundador del Ateneo de la Juventud (1909), el cual fue constituido por los entonces jóvenes mexicanos Antonio Caso, Alfonso Reyes, Isidro Fabela, Julio Torri, Diego Rivera, Manuel M. Ponce, Martín Luis Guzmán, Julián Carrillo, Nemesio García Naranjo, Montenegro y muchos otros, todos ellos en contra y críticos de los excesos de la educación positivista impuesta por Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública del gobierno de Porfirio Díaz.

José Vasconcelos fue partidario, desde el comienzo, de la Revolución Mexicana; admirador de Francisco I. Madero, fue él quien le sugirió a quien sería presidente utilizar el lema que años antes había usado Porfirio Díaz en su Plan de la Noria contra Benito Juárez: “Sufragio efectivo, no reelección”.

A Vasconcelos también le debemos el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México “Por mi raza hablará el espíritu”. Autor de Ulises Criollo, La Tormenta, El Desastre y El Preconsulado, cuatro tomos autobiográficos que narran de manera extraordinaria y llenas de pasión experiencias personales y la conciencia de haber vivido en una etapa histórica que incluyó su participación en el movimiento maderista, la caída del viejo régimen, la lucha armada de las fuerzas revolucionarias, la consolidación de las instituciones educativas y culturales y la decepción provocada por los sucesivos gobiernos, que incluye el fraude perpetrado en su contra cuando fue candidato a la Presidencia de México (1929), por Plutarco Elías Calles, para imponer con un inusitado 93 por ciento de los votos a Pascual Ortiz Rubio.

En 1921, Álvaro Obregón lo nombró ministro de Instrucción Pública, desde donde impulsó el nacionalismo cultural, en el cual se proyectó una auténtica identidad de lo mexicano. Creador de las Misiones Culturales (antecedentes de las escuelas rurales del país), que tenían la misión de procurar el mejoramiento cultural y profesional de los maestros en servicio, mejorar las prácticas domésticas de la familia, el mejoramiento económico de la comunidad mediante la masificación de la agricultura y de las pequeñas industrias, y el saneamiento del poblado. Cada Misión estaba integrada por siete especialistas: un jefe de la misma, encargado de los cursos de Organización Escolar y de Técnica de la Enseñanza, así como de administrar el presupuesto, equipo y material de la Misión; había un profesor de Higiene y Sanidad, otro de Pequeñas Industrias, uno más de Economía Doméstica, que generalmente ocupaba una trabajadora social o una enfermera; también se llevaba a un maestro de Prácticas Agrícolas, uno de Música y Orfeones y un operador de cine (Santiago, 1974: 23).

Vasconcelos fue un impulsor incansable para incluir al campesino y al indígena al desarrollo nacional. Como ministro de Educación hizo ediciones masivas de libros de cultura general, publicaciones de revistas como El Maestro, desde donde se difundió a poetas y poemas, entre ellos La suave patria, de Ramón López Velarde. Otorgó espacios públicos a los pintores Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, fundadores del muralismo mexicano; apoyó a innumerables artistas e intelectuales, invitó a otros a que se sumaran a la revolución cultural mexicana, entre ellos a Gabriela Mistral y Humberto Tejera.

Después de José Vasconcelos, el país no ha vuelto a vivir una política cultural clara, auténtica, integral, equitativa, acorde al momento histórico, volviendo “los ojos al suelo de México, a los recursos de México, a los hombres de México... A los que somos en verdad” (Antonio Caso).

Por eso le creo a Andrés Manuel López Obrador cuando dice que la Cuarta Transformación de México se dará a partir del 1º de julio de 2018. La historia no miente. Hace cien años el país tuvo una transformación profunda, y no me cabe la menor duda de que la política cultural que emprenda, una vez que gane la Presidencia, será equiparable a la que su momento hizo José Vasconcelos Calderón. n