AMLO, presidente

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Jul 06, 2018

El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador tiene su origen en el hartazgo y descontento social frente a gobiernos corruptos, autoritarios y represores, después de una campaña la que fue agredido de forma directa y donde una elección de Estado fue avasallada por el pueblo mexicano que salió a votar haciendo un total de 70 por ciento del padrón electoral.

Después de la elección es momento de la reconciliación y como él lo ha señalado, es momento de un nuevo proyecto de nación para establecer una auténtica democracia y no apostarle a construir una dictadura abierta ni encubierta, buscar los cambios profundos a partir de los órdenes legales establecidos, garantizando la libertad empresarial, de expresión y de asociación, por lo tanto las libertades individuales y sociales, los derechos sociales y políticos que están consagrados en la constitución.

Es momento de la construcción de un buen gobierno, que en la parte económica sea garante de una disciplina financiera y fiscal. Es necesaria la construcción de un gobierno que represente los intereses del pueblo mexicano, hoy la sociedad tiene la esperanza de un cambio verdadero, por eso acudió a votar sin miedo, el 1º de julio.

La propuesta de campaña de AMLO pasa por el ataque a la corrupción, la moralidad del servicio público, con el país hundido en la violencia sin fin, con una ola de crímenes, feminicidios y desapariciones, es momento del trabajo y la reconciliación social, además de la reconciliación del estado y el pueblo. El mandato popular ha dado el triunfo en las urnas a López Obrador, la violencia política electoral que se había vaticinado no se concretó frente a la movilización de la sociedad.

Para lograr la cuarta transformación de México, es necesario lograr la paz, concretar los procesos de transformación de la realidad social y sus problemas, la pobreza, la marginación, la inseguridad, la falta de oportunidades, de servicios públicos, de seguridad.

Con el triunfo de López Obrador se da cuenta de 100 años de luchas sociales, políticas, del magisterio, de los movimientos indígenas, de los ferrocarrileros, de los obreros, de los sindicalistas, de las luchas democráticas, de los movimientos guerrilleros, de una sociedad que perdió el miedo y que se impuso frente a la amenaza, el chantaje y la compra de votos, a una sociedad que rechazó a un sistema político putrefacto.

El pueblo se cansó de los agravios, del aumento en el precio de la gasolina, de los escándalos como el de la casa blanca, de las masacres y de los agravios en contra de la sociedad, las malas decisiones, la imagen presidencial desgastada y frívola, provocaron que los mexicanos salieran a votar en masa, que respaldaran fuertemente la propuesta de transformación de AMLO, lo cual le confiere una mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado.

La formación de un buen gobierno tiene que ver con la honradez en el manejo de los dineros del pueblo y en la austeridad republicana, en donde se radican los vicios del nepotismo y el compadrazgo, priorizando el interés de las mayorías, el compromiso debe ser la formación de un gobierno que escuche y atienda la problemática de los ciudadanos, que se comprometa con las transformaciones que necesita nuestro país, que actúe con ética, que sea humanista y con vocación de servicio.

La frase  “primero los pobres” se centra en buscar política de atención para los millones de personas excluidas de la redistribución de la riqueza, en buscar los mecanismos para lograr la igualdad y la inclusión social, que permita un proyecto transformador de largo alcance, como base fundamental del mandato ciudadano, dictado en las urnas del domingo pasado.

Hoy ha cambiado el rumbo de la historia, la crisis económica ha provocado vientos de cambio para la transformación de México, es preciso reconocer la tenacidad de militantes de izquierda, dirigentes, intelectuales y ciudadanos, que hicieron posible el respeto a la voluntad popular, en un tsunami electoral sin precedentes, que tomó distraída a la clase política gobernante.

La tarea es cumplir las expectativas de cambio, de los millones de votantes que dieran su confianza a este proyecto transformador, y que esperan el progreso de México a partir del llamado Decálogo del Cambio, que resuelva los problemas económicos y los grandes problemas del país, como son la pobreza y la inseguridad, lograr la pacificación y erradicar la corrupción. El primero de Julio triunfó la esperanza, ayudaron a la victoria una clase política desgastada, el uso de las redes sociales y la desgastada imagen presidencial.

Después de la efervescencia del triunfo, fue necesario analizar este fenómeno AMLO 2018, llamado por muchos “el triunfo de la esperanza”. n