Proyectos desdeñados

Escrito por  Ginés Sánchez Jul 10, 2018

Leyendo hace un tiempo una revista de circulación local (La Costa, número 70, página 52), me topé con la sorpresa de que un ex diputado del partido naranja buscaba reconocimiento para un grupo de alumnos que en el evento de emprendedores que organiza un colegio de su propiedad cada año presentaron supuestamente el proyecto de la nueva tirolesa que cruza la bahía de Puerto Marqués. Todo está muy bien; no dudo del grupo de jóvenes emprendedores, ya que, para empezar, tirolesas hay prácticamente en todos los estados del país y en todos los países a lo largo del mundo, tengan vocación turística o no.

Sólo que esto llamó particularmente mi atención por una situación: el que esto escribe, inspirado en una tirolesa a la que me subí en un viaje por Michoacán en el año 2008, trajo de una empresa especializada y radicada en Tamaulipas a un grupo de especialistas en la materia, ingenieros, topógrafos y profesionales en la gestión y construcción de este tipo de atractivos. Yo pagué, de mi propio peculio, el costo del anteproyecto; viáticos, y otros gastos.

Esta empresa tenía incluso entre sus blasones el haber construido una tirolesa sobre el mar, de isla a isla, en Hawaii. El lugar que yo elegí (la playa Langosta, cerca de La Quebrada) les pareció más que ideal, y lo mismo consta en una carta dirigida a mí y fechada en el mismo 2008, junto con el costo presupuestado del proyecto y detalles técnicos del mismo, incluidas fotografías, algunas de ellas satelitales.

Lo más curioso es lo siguiente: yo me presenté con Luis Walton, a la sazón alcalde electo, a intentar enseñarle ese y otros muchos proyectos que para Acapulco yo tenía y otros que me habían hecho llegar Ciudadanos preocupados por el mejoramiento de su municipio, en el marco de unos foros llamados pomposamente Mesas Ciudadanas para Armar el Plan Municipal de Gobierno, mismas que sólo usaron los partidos en aquella alianza ganadora (MC-PRD) para tomarse la foto simuladora y burlona ante los medios de comunicacion locales.

Estos foros, que duraron más de un mes, se suponía que se realizaron para que la sociedad civil aportara sus iniciativas y proyectos, para que cuando fuera ya alcalde el señor de la W, algunos se puedieran aterrizar.

Cuando fui recibido por el primer edil electo, para entregarle una especie de resumen de lo más viable y conveniente para levar a cabo, sólo obtuve como respuesta la devolucion inmediata, con lujo de soberbia, de todos los documentos, por el mismo Walton, sin siquiera molestarse en ver de lo que se trataba.

Entendiendo yo sus múltiples ocupaciones y responsabilidades, y ya pasados unos días, me presenté con Víctor Jorrín Lozano (diputado local en ese entonces); los vio y se mostró complacido, incluso muy entusiasmado con tres o cuatro de los mismos (particularmente entre ellos, el mencionado de las tirolesas sobre el mar, en la Playa Langosta). Tiempo después, sencillamente no obtuve respuesta alguna siquiera a mis llamadas.

No está de más decir que se perdió en esa administración municipal la oportunidad de realizar varios de estos proyectos en beneficio de la ciudad toda y del turismo en particular, ya que se incluía la posibilidad de ampliar el abanico de la ya pobre, estancada y mediocre oferta turística; pero la soberbia, la miopía, la mezquindad y el desprecio a la sociedad civil imperan en la mente de nuestros servidores públicos ya por varias administraciones, que pueden sumar casi las dos décadas.

Acompañando este texto va una de las fotografías de uno solo de los malogrados proyectos, que recibi de la mencionada empresa tamaulipeca que, junto con otros documentos, obran en mi poder y están dirigidos a mi nombre, parte todo del anteproyecto de las tirolesas, pero que es sólo un pequeño botón de muestra de entre al menos 20 iniciativas que fueron ignoradas, que han seguido a la espera de un alcalde que sí tenga compromiso y amor por su ciudad, que lo ha esperado ya por muchos años.

Aclaro que no aspiro a reconocimiento alguno; sólo (eso sí, y lo vuelvo a decir) a demostrar la indolencia, la falta de entusiasmo y algunas cosas más de las que adolece nuestra clase politica local, bananera y tercermundista; y estoy más que seguro, porque además me consta, que la idea de las tirolesas que ya funcionan en Puerto Marqués no es más que de la gente del equipo del contador Hernandez y de absolutamente nadie más, y que los gobiernos en Guerrero muchas veces sólo parecen entorpecer los proyectos de la iniciativa privada y se muestran sólo para las clásicas fotografías y cortes de listón para colgarse de los mismos y colocarse medallas que no merecen, ni les corresponden.

No sólo el ya citado alcalde ha ignorado y menospreciado a la sociedad civil y sus iniciativas y proyectos; van muchos y consecutivos, y es algo que me consta. Veremos si la próxima administración municipal tiene la altura de miras suficiente para sacar al puerto del estancamiento y el atraso en el tema turístico y en todos los rubros. Ojalá que así sea, porque la esperanza es lo último que se pierde. n