¿Buena suerte? ¿Mala suerte?

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Jul 22, 2018

Primero definamos qué es la superstición: creencia que no tiene fundamento racional y que consiste en atribuir carácter mágico o sobrenatural a determinados sucesos o en pensar que determinados hechos proporcionan buena o mala suerte.

Ejemplo: “es una superstición creer que pasar por debajo de una escalera trae mala suerte”.

Me parece que todos tenemos amigos o familiares que le conceden ciertos efectos de buena suerte a algunos objetos, como piedras de cierto material, ojos de venado, patas de conejo, y un sinfín de cosas más.

Incluso, hay personas que le tienen bastante fe a los horóscopos; tanta es su creencia que algunas no salen a la calle sin antes haber consultado las profecías del día.

Las conductas supersticiosas están por todas partes. Cada cultura tiene las suyas propias. Por ejemplo, en la cultura china cortarse las uñas por la noche es símbolo de mala suerte, ya que atraerás a los fantasmas. Además, cada individuo también puede desarrollar supersticiones personales e idiosincrásicas derivadas de su propia experiencia.

De entre las supersticiones de buena suerte podemos encontrar: el trébol de cuatro hojas; en las bodas algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul; tocar madera; cruzar los dedos; tirar monedas a una fuente; pedir deseos cuando se te cae una pestaña, al soplar una vela o al ver una estrella fugaz; las herraduras…

Las supersticiones de mala suerte en nuestra cultura son: pasar debajo de una escalera, vestir de amarillo en un escenario, que un gato negro se te cruce, derramar la sal, romper un espejo, abrir un paraguas en el interior de una habitación, los días martes 13…

Bajo la superstición yace un fenómeno muy importante en sicología llamado condicionamiento operante, mencionado por primera vez por B.F. Skinner.

Skinner llevó a cabo un experimento con palomas a las que, durante unos minutos al día, un mecanismo de sus jaulas les daba comida a intervalos regulares. Lo que se observó es que las palomas desarrollaron una conducta supersticiosa, creyendo que al actuar de una manera determinada o realizando alguna acción, el alimento iba a llegar.

Al final del estudio tres cuartos de las palomas se habían vuelto supersticiosas.

¿Cómo ocurrió esto? ¿Por qué las palomas de Skinner se volvieron supersticiosas? En el momento en el que apareció la comida la paloma estaba realizando una conducta, bastante aleatoria, por ejemplo, mover la cabeza de un lado a otro. Al aparecer la comida, se refuerza o premia esa conducta. De esta manera, se conectan los dos eventos (comida y movimiento de cabeza), haciendo creer a la paloma que es el movimiento de cabeza el que causó la aparición de comida. Entonces la paloma seguirá moviendo la cabeza para que vuelva a aparecer dicho alimento.

Ahora bien, hace años, vi una película de Harold Lloyd, uno de los grandes cómicos estadunidenses, cinta muda y en blanco y negro, por supuesto, llamada El consentido de la abuela, la historia de un sobreprotegido joven consentido por su abuela, que debe demostrar su valentía para ganar el corazón de la chica de sus sueños.

En este filme, Harold interpreta a Sonny, un personaje que es muy supersticioso. Cada mañana cuando va al trabajo se cuida de no pasar debajo de una escalera, de no cruzarse con un gato negro y de evitar cualquier acto que le pueda acarrear, según él, mala suerte.

En ocasiones llega al extremo de regresarse a su casa porque se cruzó con un gato negro y ya le echó a perder su día.

Ante esta situación de mala suerte que el siente que lo persigue, acude con su abuela.

Cuando un matón lo aparta de la chica que ama, su abuela le cuenta la historia de su abuelo, quien pudo vencer todos sus miedos gracias a un amuleto mágico que ella posee.

Con la finalidad de ayudar a su nieto a superar sus miedos y su supuesta mala suerte, la abuela le presta el amuleto mágico.

Desde que Sonny lo lleva, captura a un asesino, da una buena lección al matón y consigue ser héroe por un día. Todo esto, dice él, gracias al amuleto de la abuela, considerando que la mala suerte se ha apartado de él.

Cuando ya se convence que todo le sale bien, gracias al amuleto, va con la abuela y se lo regresa.

Al recibirlo, la abuela le pregunta si ya cree que se le terminó la mala suerte, y él le contesta que sí. Entonces la abuela le dice que el supuesto amuleto es la pieza que lleva su bastón, y le dice que las creencias de mala y buena suerte sólo existen en la mente de las personas, y como él confió en el amuleto todo le salió bien, por la fe que le puso al objeto.

Quitemos las telarañas de nuestra mente y tengamos fe en que lo que hacemos saldrá bien, porque ponemos todo nuestro esfuerzo para que así sea. Si sale mal, no es por mala suerte, es porque no lo hicimos bien.

Lógico, ¿no? n