AMLO: cambios de fondo

Escrito por  Ginés Sánchez Jul 31, 2018

Ante los primeros anuncios de cambios de fondo en lo que será la próxima administración pública federal somos testigos del ridículo espectáculo del anterior régimen, unos alineándose, de último momento, para no perder aunque sea parte del favor presidencial, ya sea para ellos o sus patrones, y otros más, los verdaderamente patéticos, ¡exigiéndole a López Obrador resultados, aun cuando ni siquiera es presidente electo para efectos jurídicos!, todo esto por no mencionar a los febriles antilopezobradoristas de a pie, que aún son legión, todo debido a la semilla de odio, que aún da sus frutos después del cada vez menos cercano, pero sí envenenado año 2006, que dividió a los mexicanos mediante el clasismo, el prejuicio, los complejos y aprovechándose de la aún inmadurez política de millones de mexicanos.

Los primeros 18 años de este siglo 21 han sido para México un infierno, las estadísticas no mienten: prácticamente nulo crecimiento económico, dilapidación de las arcas públicas en gasto corriente, improductivo y parasitario por definición, corrupción galopante e incontrolable, desmantelamiento de la planta productiva energética en favor de intereses privados, en su mayoría de empresas transnacionales, aumento dramático de la migración, y exponencial, de la miseria, ausencia total de una política industrial, abandono total del campo, mercado interno dejado a su suerte, aumento bestial de la deuda pública externa (decir interna es, muchas veces, solo un eufemismo, al ser la banca mayoritariamente extranjera), la pérdida del bien más preciado que lograron los gobiernos emanados de la Revolución mexicana, o sea nuestra, en su momento, poco valorada paz social. Y así podríamos continuar llenando páginas enteras con desgracias para nuestro México.

Un sistema calcado de las democracias liberales más avanzadas simplemente en México es inviable, cuando menos por el momento, una transición así lleva tiempo, y se entiende que todos los cambios llevados a cabo en esa dirección durante el sexenio del presidente Ernesto Zedillo tenían intenciones de insertarnos en el Siglo 21 con el pie derecho, con miras a ser una potencia emergente, sin embargo y principalmente por los personajes que vinieron después a encabezar tan delicada tarea, que no pudieron ser peores, todo eso quedó en simples anhelos; las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón tuvieron como sello principal la torpeza y la mediocridad, el de Peña Nieto, el escandaloso y sin parangón abuso del poder público.

Así pues, llegamos hasta estas circunstancias de franca decadencia. El electorado ha ido madurando, en parte a base de duros golpes de realidad, y por la otra gracias a la concientización de un inigualable líder de masas como lo es Andrés Manuel López Obrador, y así el pueblo politizándose, y ya para 2012 no se creía tanto la gente el cuento del “Peligro para México”; ese año el PRI ganó, además de por toda la trama orquestada por los gobernadores para llevarlo al poder, con el voto con miedo, ya no al famoso eslogan, sino a la barbarie cotidiana que propicio la criminalmente irresponsable bestialidad de la inútil y pérdida de antemano Guerra al narco de Felipe Calderón, “con el PRI no había tales niveles de violencia, ellos saben gobernar”, parece haber sido la consigna a la hora de ir a las urnas. Ahora, este 2018, fue una sola: “Regresemos a una presidencia muy fuerte, con servidores públicos de sobrada experiencia, compromiso y probidad a un poder casi monolítico, con un líder confiable y comprometido con la nación, que nos empiece a sacar del caos; a un partido cuasi-hegemónico dentro de un sistema que intenta ser democrático”. Y henos aquí.

Así, que para los agoreros del desastre, los malquerientes y/o los que se verán privados de algunos (o muchos) de sus privilegios, sepan que el primer corte de caja de la bien llamada cuarta transformación se hará, no a la semana del triunfo electoral, ni al recibir la constancia de presidente electo, ni a los famosos, trillados e irracionales “100 días de gobierno”, ni siquiera al año, sino apenas y a los tres años, a la mitad del periodo de gobierno 2018-2024. O sea, en las elecciones intermedias de 2021, cuando los mexicanos califiquemos en las urnas la flamante gestión lopezobradorista, otorgándole la confianza o no al movimiento que encabeza, Morena, en todos los distintos órdenes de gobierno, donde gozará por un trienio de una, para bien de todos, más que cómoda mayoría acompañada de un inédito bono social y democrático. n