La Jornada Guerrero - Elementos filtrados por fecha: Jueves, 11 Enero 2018

No sabe leer ni escribir, y se considera un compositor de pueblo, dice el hermano de Indalecio Ramírez


Ometepec, 11 de enero. Don Gabriel Ramírez Hernández, hermano del extinto compositor Indalecio Ramírez, dijo que fue al ayuntamiento para cantarle al retrato de su padre, que se encuentra colocado en exhibición en la planta baja del edificio.

Se considera como un compositor de pueblo porque no sabe leer ni escribir, sin embargo, todavía se sabe la letra y música de su primer corrido, El paso de la Canoa, que escribió hace 67 años, afirmó.

Don Gabriel Ramírez, luego de enlazarse anticipadamente con la directora de la Radio de Todos (del ayuntamiento de Ometepec), Nancy Sandoval de la Cruz, acudió al edificio del ayuntamiento a cantarle a su padre, Vidal Ramírez, quien se encuentra retratado en pirografía en uno de los cuadros de Francisco Baños, un recluso que tiene en exhibición sus cuadros en el vestíbulo del ayuntamiento municipal de esta ciudad desde el mes pasado, para que se vendan.

Entrevistado antes de que le cantara unas chilenas a su extinto padre, don Gabriel dijo que el corrido famoso en los bailes de la región de Costa Chica y en otras partes del estado, fue inspirado en componerla porque estuvo en el lugar de los hechos, “estaba yo de 20 (años) en ese tiempo”, relató que era el día del santo Señor del Perdón, por lo que todos irían a Igualapa, que es el lugar donde se conmemora y, para cruzar el río Santa Catarina, tenían que cruzar en canoa, a ello se debe el nombre del corrido “ahí lo mataron, en el paso de la canoa”, dijo.

Publicado en Cultura
Viernes, 12 Enero 2018 00:05

Osorio Chong, mancha negra

Aun cuando Miguel Ángel Osorio Chong hubiera sido un excelente secretario de Gobernación al que se despidió con todos los honores y un alud de reconocimientos, en Guerrero su actuación queda en entredicho desde el momento en que no hizo lo suficiente para esclarecer la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, y menos aun procuró que se castigara a los responsables.

Al despedirse, Osorio Chong hizo gala de que, “frente a problemas desatendidos en México, dialogamos y tendimos puentes de entendimiento”, fórmula que, en el caso de los 43, no funcionó, porque pudo haber diálogo y entendimiento que siempre terminó en engaños, pero no se buscó la aplicación de la ley.

Si bien era función de la Procuraduría General de la República (PGR) atender y solucionar el problema, la Secretaría de Gobernación tuvo un papel preponderante en el caso, entrevistándose su titular, Osorio Chong, varias veces con los padres de los desaparecidos para celebrar acuerdos que finalmente no se cumplieron.

Fue protagonista del pacto para aprobar las reformas estructurales, frecuentemente cuestionadas aún; sirvió al presidente Enrique Peña Nieto en sus proyectos. Trabajaron de común acuerdo. Se entendieron; se le reconoció su trato suave, tranquilo, en todo momento. Fue, es, hombre del presidente, y por eso mismo, no hizo lo que tenía que hacer para sacar adelante el asunto de los 43, no obstante la indignación y protestas que provocó a nivel internacional y que, incluso, motivó la creación por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un grupo que se encargó de investigar durante más de un año la tragedia, emitiendo recomendaciones que no fueron cumplidas.

Publicado en Editorial

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