Con mucha frecuencia, cuando se analiza el tema del crimen organizado también se aborda, de manera casi obligada, el problema de la participación creciente de los jóvenes, sector de la población al que los criminales han tomado como carne de cañón para llevar a cabo sus ilícitos propósitos.

El sicario constituye, por hacer una comparación con un ejército regular, la infantería de la organización, la tropa de menor grado, la que va a la vanguardia, la que cae primero y la peor retribuida. Es desechable, cae por montones y no se lleva nada al morir, ni hereda nada a nadie, porque no posee nada; su corta vida no le alcanza para hacerse de bienes y en su oficio no goza de seguro de vida, ni tiene derecho a indemnización por accidentes de trabajo.

Los criminales se aprovechan de su estado de abandono perenne, de sus carencias en afecto, en atención y en orientación, porque la mayoría de esos jóvenes no tuvo padres amorosos que los guiaran con paciencia por la vida y que los encaminaran por la senda del bien, que les proporcionaran preparación académica y el ejemplo de un buen vivir para ser útiles a la sociedad y para sentir amor por sus congéneres, por el planeta y por el universo.

En el caso de las personas que se oponen a la instalación en Chilpancingo de una clínica en la que se practiquen abortos en apego a lo que permite la ley, es loable su preocupación por la vida desde la concepción. Pero deben ser consecuentes, deben ir hasta las últimas consecuencias: si tanto les preocupa la vida ya concebida que con el tiempo se convertirá en un ser humano, también deberían ocuparse del ser humano ya formado: del niño que no tiene quien lo atienda, lo guíe, lo ame y lo cuide; del joven que no tiene quien lo oriente con paciencia, con firmeza y con amor.

Recomienda la dependencia estatal no exponerse directamente a los rayos del sol, tomar abundantes líquidos y usar ropa adecuada, a fin de evitar golpes de calor


Chilpancingo, Gro., 30 de julio.- Continuarán las altas temperaturas en gran parte del estado, debido a una onda de calor que afecta a gran parte del territorio nacional, se pronostica que el termómetro supere los 40 grados centígrados, informó la Secretaría de Protección Civil Guerrero.

La onda tropical número 22, que se localiza frente a las costas de Guerrero, favorecerá la entrada de aire marítimo tropical del Océano Pacífico, con la posibilidad de tormentas puntuales fuertes de 25 a 50 milímetros en el transcurso de la tarde y principios de la noche.

Se pronostica condiciones de cielo parcialmente nublado con ambiente caluroso en el transcurso del día, con la probabilidad de tormentas fuertes acompañadas de actividad eléctrica, vientos fuertes y la caída de granizo en las partes altas.

Ante la presencia de temperaturas elevadas, se sugiere no exponerse directamente a los rayos del sol, tomar abundantes líquidos y utilizar ropa adecuada, a fin de evitar golpes de calor.

En temporada de lluvias y ciclones tropicales, se pide a la población alejarse de zonas de inundación, de los márgenes de ríos, lagunas y presas, así como laderas inestables propensas a deslaves o derrumbes.

Mantener vigilancia en escurrimientos que pudieran presentarse en zonas bajas, y tener precaución con el riesgo de caída de árboles, espectaculares y tendido eléctrico.

Reportar cualquier incidencia al número de emergencias 911 y extremar medidas de prevención, principalmente quienes habitan en zonas de alto riesgo.

Si no fuera porque se trata en realidad de una tragedia, lo que sucede en Tierra Caliente con la empresa Femsa y su producto insignia bien podría pasar por comedia. Es, parafraseando a Gabriel García Márquez, una increíble y triste historia.

Como saben los entendidos, la bebida estrella de Femsa contiene al menos dos ingredientes muy adictivos, si bien de consumo legal: la cafeína, que sirve de estimulante del sistema nervioso, y la glucosa, que constituye el combustible de las células del consumidor, el insumo preferido por las neuronas.

Quien ha desarrollado el gusto por esa bebida ha de saber cuánto cuesta privarse de ella. Eso es porque es adictiva: hay que ingerirla para sentirse bien, para que no duela la cabeza, para recuperar el estado de alerta en la vigilia y liberar energía para acometer inifinidad de actividades.

Se trata de una adicción, sin duda alguna, de esas que pueden ser superadas con facilidad, pero no por ello inocua, sobre todo por los azúcares, pues su consumo excesivo ha llevado a México a liderar la lista de países con más obesidad y sobrepeso, condiciones ambas que derivan en males crónicos cuya atención y cuyo tratamiento cuesta miles de millones de pesos a las arcas públicas.

Pues bien, si en algún momento se argumentó que la empresa se aprovechaba de esa adicción para aumentar sus ganancias, ahora –a partir de lo que ocurre en Tierra Caliente– puede decirse que son delincuentes los que le sacan provecho.

La más reciente vileza cometida por el régimen no sólo dictatorial, sino también tiránico, de Daniel Ortega Saavedra y su esposa, Rosario Murillo –el despido de al menos una docena de trabajadores de la salud que laboraban en un hospital público, en la ciudad de León, por haber curado a manifestantes que resultaron lesionados por las fuerzas del gobierno en una de las tantas refriegas que ocurren todos los días en Nicaragua en la actual preguerra civil–, ha acabado por situar a ese Estado más cerca del somocismo que del sandinismo.

La decisión gubernamental, que implica la pretensión previa de abandonar a su suerte y, eventualmente, dejar morir a los lesionados, llama la atención por cuando es indicativa de los desvaríos de un dirigente que no pone freno a su hambre de poder, ni a sus instintos básicos, en su rodada hacia el lodazal, hacia el estercolero de la historia.

Su antecesor, Anastasio Somoza Debayle, fue definitivamente abandonado por el gobierno de Estados Unidos, encabezado entonces por Jimmy Carter, cuando los medios de comunicación de ese país difundieron la escena de cuando uno de sus soldados ordenó a un corresponsal de guerra arrodillarse frente a él y le dio un tiro en la cabeza.

La escena fue videograbada por el camarógrafo que acompañaba a ese corresponsal, y enviada a su televisora.

Sería conveniente que la Secretaría de Turismo estatal disipe las dudas acerca de ese aire de improvisación que surgieron este jueves en torno al espectáculo aéreo denominado Air Show Acapulco 2018 que, según anunció el titular de esa dependencia, Ernesto Rodríguez Escalona, será llevado a cabo el 11 de agosto próximo.

La conferencia de prensa del funcionario versaba sobre las cifras de la actual temporada vacacional, sus problemas y sus previsiones. El tema del espectáculo de aeronaves volando sobre la bahía salió a colación casi como incidente menor. Y así, primero los reporteros y luego el público, se enteraron de que el evento ya está pactado y de que, a dos semanas, le faltan todos los permisos, pero “se están tramitando”.

Así las cosas, es imposible no ver la sombra de la improvisación en los preparativos del espectáculo, como si las autoridades a cargo de este asunto se hubieran tomado la licencia de no desgastarse demasiado organizándolo.

Tal impresión, por supuesto, desentona con la idea oficial de que las autoridades se emplean a fondo para promover el puerto por todo lo alto para que cada vez más turistas vengan.

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