Justicieros sin justicia

Escrito por  Ene 17, 2018

Este lunes 15, empleados administrativos de la Fiscalía General del Estado (FGE) que trabajan en diferentes municipios de la entidad, llevaron a cabo un paro laboral en exigencia de que se les aumente mil 500 pesos al bono de riesgo que reciben mensualmente.

Al no obtener respuesta favorable, ayer 16 repitieron la operación.

Antes, el primero de diciembre pasado, peritos, agentes del Ministerio Público y policías ministeriales, dependientes todos de la FGE, demandaron un aumento del 50 por ciento en su salario, así como un bono anual y un seguro de vida.

Fundamentaron sus demandas planteando que la violencia les ha aumento el trabajo pero, sobre todo, los riesgos.

Pintaron un cuadro digno de tomarse en cuenta y de ser atendido: los agentes del Ministerio Público y peritos han sido golpeados, secuestrados, levantados y hasta asesinados por la delincuencia organizada.

Cuando Xavier Olea Peláez acababa de tomar posesión como titular de la FGE, denunció que el organismo de reciente creación carecía de presupuesto y elementos capacitados para poner en marcha el sistema de justicia penal acusatorio, acorde con el cual fue creada la fiscalía.

Cuando acudió al Congreso atendiendo el llamado de los legisladores, les hizo ver las mismas carencias.

Desnudar a la rimbombantemente llamada fiscalía, costó al fiscal una lluvia de críticas que le cayó desde los diversos ángulos por quejumbroso, a las que, al paso del tiempo, se le agregaron otras por declaraciones que hizo y se consideraron, cuando no de mal gusto, imprudentes y hasta violatorias de la ley, sobre todo en los casos en que, sin más, sin investigación de por medio, emitía juicios a la ligera que lastimaban a víctimas de delitos.

Si bien se ha criticado severamente al funcionario por la falta de resultados, muy conveniente es analizar las condiciones en que él y sus colaboradores realizan su trabajo a fin de que la autoridad correspondiente le asigne los recursos de todo tipo necesarios para un eficiente desempeño.

Muy justo es escuchar y atender las demandas de los trabajadores, así como satisfacerlas de la mejor manera para con base en ello exigirles que cumplan a cabalidad con sus funciones; no hacerlo así, sería una incongruencia.

Si necesario era convertir la Procuraduría de Justicia del Estado en Fiscalía General del Estado, para ir acorde con los cambios que se avecinaban, necesario era también revisar y capacitar el recurso humano y técnico, pues el concederle la autonomía, desprendiéndola del Poder Ejecutivo, no implicaba una transformación general como si de un acto de magia se tratara.

No puede ser que mientras trabajadores de todo nivel de la FGE arriesgan su vida, sobre todo en tiempos tan violentos, se les escamoteen ingresos y prestaciones decorosas.

Aquellos que estando en el poder son buenos para acusarlos, deberán ser buenos también para procurarles seguridad y bienestar. n