Contaminación

Escrito por  Feb 01, 2018

Uno de los problemas más graves que padece México –y, en general, los países pobres– es la contaminación de su aire, sus aguas y sus tierras, debido, sobre todo, a la debilidad o la ausencia de la figura del Estado.

Guerrero no sólo no es la excepción, sino que, debido a que está en los últimos lugares de los índices de desarrollo y en los primeros sitios de criminalidad, la situación de su medio ambiente es aún más grave, si cabe.

Este problema, sin embargo, no tiene resonancia en los medios de comunicación, porque estos están por entero enfocados a cubrir la violencia desmedida que se enseñorea en esta entidad, más que en la mayoría de las que constituyen nuestro país.

Basta una simple inspección para constatarlo. Buena parte de los municipios guerrerenses no saben lo que es una planta tratadora de aguas residuales, pero la situación no es mucho mejor en los que poseen alguna, pues por lo general no funcionan, y las aguas negras van a dar crudas a cauces pluviales, a barrancas o incluso al mar.

También, gran porcentaje de la tierra agrícola está contaminado con residuos químicos, situación que se ha agravado desde que el entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer –al fin empresario– ideó la manera de afianzar para el PRI el llamado voto verde, es decir el voto rural, y de paso hacer un buen negocio, y creó el programa de abasto de fertilizante subsidiado, para que los candidatos del tricolor tuvieran qué ofrecer a los electores en el campo.

El negocio consistía en que el gobierno compraría el insumo a Fertimex, que era propiedad del entonces mandatario, y para transportarlo contrataría los servicios de Transportes Figueroa, también de su propiedad.

Hoy los habitantes de la cabecera de Igualapa se oponen a la presunta intención del alcalde, Eloy Carrasco Hesiquio, de echar las aguas negras de la ciudad a uno de los arroyos que la cruzan, porque el ayuntamiento no tiene recursos para reparar la red de drenaje.

En Acapulco, hace 30 años bajaban arroyos de aguas cristalinas de los cerros hacia la bahía, repletos de camarones, peces de agua dulce y otras formas de vida. Pero hoy son cloacas de toda suerte de inmundicia.

En Chilpancingo, hasta hace pocos años al río Huacapa se le conocía, en la jerga popular, como el río Huacaca. Así de contaminado estaba.

Toda la sociedad es responsable de esta situación. Pero la principal responsabilidad le cabe al gobierno, por cuanto le corresponde diseñar los asentamientos humanos de las ciudades para poder llevarles los servicios y procurarles una vida digna, que también preserve el entorno natural. Y la autoridad no ha cumplido su obligación.