La lucha contra el cáncer

Escrito por  Feb 04, 2018

Con motivo de la celebración, hoy, del Día Mundial contra el Cáncer, el secretario de Salud del estado, Carlos de la Peña Pintos, informó ayer que no hay suficientes especialistas en esa rama de la medicina en Guerrero.

En sí misma, esa revelación no tendría por qué causar extrañeza en la entidad ni en el país, pues es bien sabido que desde tiempos inmemoriales en México los servicios no han sido suficientes para la población, sobre todo para la población más pobre, que debido a su carencia de recursos enfrenta más dificultades para tener acceso a ellos.

Pero hay un aspecto de este tema que deja insatisfecho a cualquiera, y se refiere al número de enfermos de este mal y a la evolución que este número ha tenido a lo largo de los años.

Como todo mundo sabe, hasta hace pocos años México no se caracterizaba precisamente por elaborar estadísticas de su acontecer. No es sino hasta el 25 de enero de 1983, cuando por decreto presidencial se crea el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), que el Estado mexicano empieza a desarrollar un trabajo de sistematización de esa información.

Mucho se ha avanzado de entonces a la fecha, pero falta mucho más aún.

En Acapulco, por ejemplo, desde su fundación, el Instituto Estatal de Cancerología ha recibido un número creciente de pacientes de cáncer, conforme se fue consolidando su prestigio y su fama, de modo que en la actualidad recibe enfermos no sólo de todo el territorio de la entidad, sino, incluso, procedentes de Michoacán y Oaxaca.

Que la cifra de estos es creciente se puede deducir del hecho de que hace no mucho tiempo la institución se vio obligada a ampliar sus instalaciones en la avenida Ruiz Cortines de este puerto.

Pero dada la inexistencia de datos estadísticos previos, es imposible saber si tal cifra creciente es porque se extiende el padecimiento o porque ahora los enfermos de cáncer, informados de la existencia del Instituto, acuden a él, siendo su número constante.

También falta dilucidar con claridad lo que pobladores de diversos rumbos del estado han denunciado de cuando en cuando: que el consumo de agua contaminada con químicos –entre estos, metales pesados procedentes de la actividad minera– está multiplicando los casos, o, en general, cuáles son los principales factores o los factores emergentes que impulsan la expansión del padecimiento.

Así las cosas, el hecho es que no sólo faltan oncólogos; también faltan información y mucha acción.