Soluciones mágicas

Escrito por  Feb 07, 2018

El perredista David Jiménez Rumbo es otro aspirante a puesto de elección popular, para cuyo logro desliza ya buscapiés con qué llamar la atención del electorado, insinuando que podrá resolver un problema creado por la delincuencia organizada.

Precandidato a la alcaldía de Acapulco, ha desplegado su fotografía en los respaldos de autobuses urbanos en los que se anuncia una entrevista que se le hará en un medio informativo.

Astuto el hombre, no promete efectivamente solucionarlo; no se compromete. Se expone, como si fuera el entrevistador el que hablara, que se le preguntará al aspirante cómo evitar el cobro de piso, en lo que incluye la insinuación de que él sabe cómo lograrlo y que así lo hará si llega a la alcaldía acapulqueña. Así se entiende.

Interesante será conocer cómo cree el legislador por Michoacán que liberará a los comerciantes de este flagelo, que no es el único y que, como propuesta, no le daría lo suficiente para obtener el voto empresarial, que no el ciudadano, puesto que son los hombres de negocios los afectados por esta práctica.

En principio, como estrategia también, bien haría para ganar simpatía, que hiciera público su trabajo como legislador: ¿cuántas iniciativas de ley presentó a la Cámara? ¿Cuántas obras se construyeron como resultado de su gestoría? ¿Cuántas veces subió a tribuna? ¿Cuántas asistencias y faltas tuvo en las sesiones?

Si fuera alcalde, Jiménez Rumbo dispondría para efectos de seguridad a la Policía Municipal, que tiene problemas de certificación todavía, lo que indica que muchos de los uniformados que recorren las calles no son confiables ni tienen la preparación suficiente para cumplir su cometido.

Otro punto: la labor de la Policía Municipal es la de prevenir el delito, misma en la cual ha fallado, pues de no ser así no hubiera tanto asesinato. Y no se cuenta con ningún indicio de que vaya a mejorar, porque, para empezar, ni Luis Walton Aburto como alcalde ni el actual edil, Evodio Velázquez Aguirre, fueron capaces de depurar la corporación.

Luego pues, si Jiménez Rumbo proyecta alcanzar su objetivo mediante su policía, se enfrentará a este panorama; o al menos que planee crear su grupo táctico similar al Swat o que piense negociar con los grupos delictivos para que ya no cobren pisaje, pero ¿qué les ofrecería a cambio? ¿Un porcentaje del presupuesto municipal?

Cualquier ciudadano medianamente informado y con cierto criterio sabe bien, que la solución al problema que representa el crimen no está ni siquiera en manos del gobierno estatal, pero tampoco en el federal, pues la inseguridad es el lastre que arrastran los dos junto con el municipal y que, frente a la incapacidad de unos y otros, han dado en culparse mutuamente del baño de sangre que ahoga al estado.

La interrogante flota inevitablemente: ¿cómo evitaría Jiménez Rumbo el cobro de piso? n