Ni la retórica les funciona ya

Escrito por  Feb 12, 2018

Alguien debería explicar a la primera autoridad del puerto y a la vez coordinador de los alcaldes del PRD en el país, que la Ley de Seguridad Interior ya fue aprobada por las dos cámaras y que, inclusive, el presidente de la República ya la publicó, sólo que, ante la inconformidad de algunos actores que interpusieron un recurso de inconstitucionalidad en la Suprema Corte de Justicia, decidió no aplicarla hasta que la Corte emita su veredicto.

El alcalde Evodio Velázquez apremió a los legisladores a aprobar la LSI como un recurso para combatir la violencia, a raíz de las recientes balaceras ocurridas en la colonia Jardín.

Mejor haría en explicar a la atemorizada población cuál será la diferencia entre la actual participación del Ejército en el combate de la inseguridad y la que tendrá cuando se aplique la LSI, pues lo que se ha dicho ya es que la referida ley sólo legaliza la actuación militar, pues desde hace años, miles y miles de soldados permanecen en las calles guerrerenses, y la violencia persiste.

Donde Velázquez Aguirre sí dio al clavo fue en apremiar a los legisladores a que implementen el Mando Único, mismo que cuando fue impulsado en el ámbito federal se estrelló contra la oposición de los alcaldes porque, al concentrar la autoridad en los gobiernos estatales, implicaba retirar a los ediles los subsidios millonarios de que actualmente gozan para mejorar los cuerpos policiaco y que, en realidad, destinan a otros menesteres.

Ahora que, cuando a invitación del gobierno estatal un grupo de alcaldes asistió a la reunión a escuchar el planteamiento de crear una policía única, el de Acapulco se comprometió a estudiar la propuesta, pero nunca más dijo nada.

La realidad es que lo mismo autoridades municipales que estatales y federales, vociferan y manotean manejando las mejores frases que sus asesores les dicen al oído cada día, para ofrecer la impresión de que están trabajando contra la inseguridad, cuando en realidad nada efectivo hacen.

La mejor versión la maneja el gobierno de la República, que acusa a estados y municipios de no hacer su parte en el combate de la inseguridad, en tanto, en el caso de Acapulco y el gobierno estatal, le devuelven la cachetada responsabilizándolo de la ola de sangre.

La Federación afirma que sólo ella trabaja; el estado dice que hace su mejor esfuerzo, y el municipio sostiene, contra viento y marea, que hace lo que le corresponde, en tanto la violencia y la inseguridad van en línea ascendente.

En el caso de la Jardín, algo hay que aplaudirles: ya descubrieron que las balaceras se debieron a la escisión en el grupo delictivo CIDA, es decir que el pleito es entre ellos. Nada de qué preocuparse. n