Poder acotado

Escrito por  Feb 26, 2018

El incidente documentado sobre el derrotero que siguió una conversación telefónica que tuvo lugar el martes entre los presidentes Enrique Peña Nieto y Donald Trump, quien –según relató el diario The Washington Post– perdió los estribos cuando el mandatario mexicano le pidió no sólo aceptar en privado que los mexicanos no pagarán su muro fronterizo, sino que, además, hiciera una declaración pública al respecto, muestra cuán limitado puede estar un jefe de Estado o de gobierno en un país regido por instituciones.

En más de una ocasión el magnate estadunidense ha sido obligado a aceptar que sus sueños se quedan lejos de la realidad. El tema de los dreamers, sus fallidas restricciones migratorias, el avance de la investigación sobre la intromisión rusa en el proceso electoral del cual surgió como presidente y hasta su postura neoliberal respecto del comercio de armas son sólo unos cuantos ejemplos de las limitaciones de un hombre que tiene poder, pero no todo el poder.

En nuestro país, sin instituciones tan sólidas como el vecino del norte, es posible ver cómo un presidente está tan acotado que incluso no puede empujar por sí solo las reformas constitucionales que pretende, sino que tiene que convocar y dialogar con otras fuerzas políticas para hacerlo posible. La figura presidencial no es omnipotente, ni omnipresente; no está en todo y no todo lo puede. Baste recordar que Ernesto Zedillo y Vicente Fox no pudieron salir del país a viajes que tenían planeados porque el Congreso no les concedió el permiso, entre otros ejemplos.

El caso es que Donald Trump está viviendo ahora la experiencia de ser limitado por otras fuerzas y otras instituciones, que operan como contrapeso del poder presidencial, así se trate del hombre más poderoso del planeta. Si en campaña el magnate creyó que ser presidente incluía el poder de hacer todo lo que él deseara, hoy está descubriendo cuán equivocado estaba.

Casi todo lo ha salido mal. Parte de la culpa por ello la tiene él mismo y su carácter irascible, soberbio, insensible y grosero. Pero la causa real de que no pueda hacer todo lo que quiere es que su nación cuenta con instituciones fuertes que funcionan como contrapeso del poder.

En México, el candidato que gane la Presidencia deberá ganar también el Congreso, o correrá el riesgo de que no lo dejen salir del país, ni le aprueben sus reformas. n