Se hace escuchar la mujer

Escrito por  Mar 09, 2018

Con reclamos de justicia y equidad, féminas guerrerenses conmemoraron el Día Internacional de la Mujer, marco en el que recalcaron, sobre todo, la resistencia del sector varonil para respetar los espacios en materia política que legalmente les corresponde, la violencia, la impunidad y la discriminación prevalecientes, el desinterés gubernamental por hacer justicia particularmente en el caso de los desaparecidos y la incapacidad oficial para frenar la muerte de mujeres, aun en los ocho municipios que abarca la declaración de Alerta de Violencia de Género.

Lo mismo en eventos públicos que en las calles, la  presencia femenil no pasó inadvertida; sus demandas no sólo estuvieron  contenidas en expresiones verbales, sino las respaldaron con acciones que se tradujeron en exigencias y cuestionamientos hacia la autoridad, que, a su vez, no tuvo una respuesta convincente de la ausencia de resultados.

En Atoyac, por ejemplo, realizaron un foro en el que predominó los llamados al gobierno federal y al estatal para que la alerta de género se aplique a todos los municipios del estado; que todos los asesinatos de mujeres sean calificados como feminicidios y que las autoridades de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) apliquen medidas efectivas para frenar los crímenes en contra de las féminas.

Recriminaron que la alerta de género declarada en ocho municipios de Guerrero, se ha convertido en un acto propagandístico del actual gobierno al no asignarle presupuesto ni cumplir las recomendaciones de la Comisión Nacional para Erradicar y Prevenir la Violencia contra las Mujeres.

En el ámbito político ha sido reiterativa la denuncia en el sentido de que los partidos políticos se afanan en colocar obstáculos para cerrarles el paso y no respetar la cuota de género o si les asignan posiciones éstas se ubican o en los lugares más peligrosos o donde generalmente pierde su partido.

Algo quedó muy claro: la determinación de la mujer de no dar marcha atrás en su lucha por exigir al gobierno que asuma su responsabilidad e impida más muertes de féminas y lograr que las instituciones políticas respeten los espacios que por legalidad les corresponden. Igual quedó claro su decisión de que no cejarán en sus exigencias de respeto hacia su integridad y condición de seres humanos en los diferentes ámbitos y los distintos roles que desarrollan en su vida cotidiana.

A algo renunciaron definitivamente: a la sumisión y a ser utilizadas como objetos sexuales. Se oyó, pues, la voz de la mujer. Y se oyó fuerte y decidida, haciendo notar que no exigen privilegios de ninguna especie, pero sí un trato justo, equitativo y de respeto. n