La recta final

Escrito por  Abr 07, 2018

Vencido el plazo para registrar a sus candidatos, los partidos políticos han presentado sus listas de quienes consideran sus elementos más adecuados para ocupar posiciones en la Presidencia de la República, gubernaturas, Congreso de la Unión, alcaldías y diputaciones locales.

En el trabajo selectivo hecho hasta este jueves han participado fundamentalmente los partidos políticos; han sido ellos los que han escogido supuestamente a sus mejores elementos.

La batalla se dio a nivel interno, y es a partir de ayer que los candidatos despliegan sus actividades correspondientes a sus campañas para convencer a los electores a efecto de que voten por ellos el 1º de julio en la jornada de votaciones.

Si bien la sociedad expresó respaldo y rechazo a los aspirantes, según el caso, durante el trabajo interno de los institutos políticos, bien puede considerarse un desgaste inútil, pues los ciudadanos pretendían influir en la decisión de las dirigencias y bases de los partidos.

La andanada de críticas a los aspirantes eran, pues, tiros disparados al aire que se perdían sin efecto alguno porque los que estaban metidos en el proceso de selección eran los partidos.

El primero de julio próximo serán los ciudadanos los que, ahora sí, al emitir su sufragio, estarán escogiendo al candidato que más satisfaga sus aspiraciones; será entonces cuando su poder quede de manifiesto y sea determinante, se supone, para llevar al gobierno a quienes quieren que los representen.

Y para escoger al idóneo dispondrán de tres meses de campaña para estudiar a los candidatos, para determinar mediante su voto a quien quieren para que los represente.

Es a partir de ahora que la carrera comienza para estudiar concienzudamente a cada candidato, valorar sus propuestas, analizar trayectorias, capacidad y preparación; evaluar el trabajo desarrollado en sus anteriores encargos públicos, sopesar partidos que los postularon, elementos estos que serán los que proyecten una idea clara sobre el papel que podrían desempeñar llegando al poder.

No será el que más prometa el que vaya a hacer mejor papel; no será mejor gobernante el que se diga honesto y se niega a rendir cuentas de su enriquecimiento; no dará mejores resultados el que tenga más aptitudes de buen orador si en sus antecedentes figura la traición y la deslealtad.

Si el elector se equivoca al cruzar la boleta o la cruza de determinada forma a cambio de algunos pesos o la entrega de una despensa , deberá tomar en cuenta que será el responsable de padecer otros tres o seis años más un mal gobierno. n