Justicia disfuncional

Escrito por  Abr 30, 2018

Javier Morlett Macho, integrante del Movimiento por la Paz y la Justicia, que lidera Javier Sicilia, tocó un punto elemental en el combate a la violencia y la inseguridad.

En el acto de presentación del Índice de Paz 2018 por el Instituto para la Economía y la Paz, este jueves 26 en Acapulco, hizo ver que en México se invierte menos de lo requerido en el sistema de procuración de justicia, no obstante que es el más violento de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Citó que “se ha invertido en policías, pero no en procuración de justicia, ni en investigación; se ha invertido poco en el sistema judicial”.

En su editorial de este viernes 27, La Jornada Guerrero sacó a colación las quejas que planteaba Xavier Olea Peláez cuando era titular de la Fiscalía General del Estado, sobre las carencias que tenía la dependencia a su cargo y que, afirmaba, le impedían aportar resultados en su trabajo.

Las declaraciones de Morlett Macho van en el mismo sentido.

Efectivamente, se llega a dar el caso en Guerrero de que se hacen anuncios de dotación de armamento y vehículos a la Policía Estatal, en tanto la Municipal cuenta con subsidios de la Federación precisamente para subsanar sus insuficiencias, pero no se hace mención de que se mejoren las condiciones de trabajo de la Fiscalía, ni de que se le suministre los elementos necesarios para su funcionamiento, como tampoco recursos de investigación o de adiestramiento de sus agentes del Ministerio Público para un eficiente desempeño en el seguimiento de los procesos penales.

Se refuerza la presencia de militares y policías para atacar la inseguridad; se habla de cambios en las estrategias para contener la violencia, pero se guarda silencio cuando se trata de someter a los tribunales a los delincuentes.

Poco se dice de detenciones; nada se sabe de cifras de delincuentes que están sometidos a procesos y menos aun se llega a saber de sentencias condenatorias.

Las condiciones en que operan los penales son un tabú, que afloran sólo en casos de amotinamientos o protestas dentro o fuera de los reclusorios, que están convertidos en centros de operaciones de traficantes de drogas y desde donde, se sabe, se dirigen extorsiones cometidas en el exterior.

El cambio de funcionamiento de las cárceles, previsto en el sistema penal acusatorio, por ningún lado aparece; y fue, por otro lado, tema completamente ignorado por los candidatos presidenciales, organizadores y moderadores del reciente debate.

Así, el combate a la violencia y la inseguridad está enfocado a las copas de los árboles, sin voltear a ver las ramas y pasando por alto las raíces; por tanto, no es de extrañarse que el gobierno ni cosquillas haga al crimen, pues está aferrado a su táctica de hacer mucho ruido para dar la apariencia de que trabaja, cuando la realidad es que, día a día, los guerrerenses siguen ensangrentando las calles. n