AMLO, la esperanza para los 43

Escrito por  May 28, 2018

Si hay un candidato que, convertido en presidente de la República, podría dar seguimiento al caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, ese es Andrés Manuel López Obrador.

¿Por qué? Sencillamente porque no se vería en la necesidad de llegar a acuerdos con el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto para llevar a cabo una transición sin sobresaltos.

Peña Nieto tendría que entregar sin hacer caras, pues si pusiera obstáculos podría tener problemas.

Al acercarse el final del periodo de campaña y al no poder aproximarse en la tendencia del voto al candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, corren versiones de que gente del aspirante de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, y del candidato de Todos por México, José Antonio Meade, negocian ya una posible fusión de fuerzas para frenar a López Obrador e impedir que el 1º de julio se alce con el triunfo.

Si bien es verdad que Peña Nieto dio una respuesta contundente a un grupo de empresarios que le propusieron esa unidad de candidatos, expresando un “con Anaya, no”, se habla de que, sin aprobación ni conocimiento del Presidente, grupos de uno y otro equipo platican ya sobre la posibilidad de ir juntos.

De consumarse esta fusión y de taclear a López Obrador, si Anaya resultara ganador, y peor aun, si Meade lo fuera, el seguimiento a la tragedia de los 43 deberá darse por descartado, pues iría implícita la negociación de que el caso no se tocaría, simple, sencilla y llanamente, porque podría involucrar a integrantes del Ejército y a altos funcionarios de todos los niveles de gobierno.

El que la delincuencia organizada operó la detención y la desaparición de los jóvenes, desde un principio fue una sospecha que a cada paso fue adquiriendo cuerpo hasta confirmarse; más, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), siempre hizo hincapié en que militares, policías y funcionarios actuaron en colusión, y es esta llaga la que el gobierno federal no quiere pinchar porque, de hacerlo, brotaría tanta pus que salpicaría los más altos niveles gubernamentales.

Si hasta ahora el gobierno de la República se ha opuesto tenazmente al esclarecimiento del asunto, es obvio que tiene que asegurarse de que tampoco se haga en la próxima administración federal.

En consecuencia, si llega López Obrador, los actuales componentes del Poder Ejecutivo federal podrán enfrentar serios problemas; de ahí que buscarán descarrilarlo a cualquier precio, olvidando incluso la confrontación entre priístas y panistas. n