Coagua, el caos

Escrito por  May 30, 2018

La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Coagua) se ha convertido en blanco de críticas de al menos dos candidatos a presidente municipal.

El lunes 28, en entrevista concedida a un diario local, Zeferino Torreblanca Galindo, abanderado del Partido del Trabajo, mencionó entre sus propuestas limpiar “el cochinero” en la Coagua, que debe ser desmantelada retirando “al bandido secretario de Finanzas” y “al hampón director comercial”.

Dijo que “se tienen que sentar las bases para sanear la paramunicipal de las deudas millonarias que la tienen al borde del colapso”.

Ayer, Rubén Figueroa Smutny, aspirante postulado por el Partido Nueva Alianza (Panal), mencionó ante el Colegio de Ingenieros Civiles su propósito de resolver la crisis de Coagua, hacer ajustes internos para reducir sus gastos y pagar adeudos a la CFE.

Coinciden los dos candidatos en que la empresa administradora del agua debe ser absorbida por el gobierno federal para su mejor funcionamiento.

Torreblanca Galindo sabe de lo que está hablando; aunque no mencionó cómo halló la Coagua –en ese entonces Capama– cuando fue presidente municipal (1999-2002) ni cómo la dejó, conoce sus recovecos y cómo se manejan los hilos.

No se equivoca cuando habla de cochinero. Una pruebo de ello es el fraude de 194 millones 577 mil 346.98 pesos detectado por la Auditoría Superior del Estado (ASE) en una auditoría hecha solamente al ejercicio fiscal 2016.

El trabajo contable dejó al descubierto, entre otros excesos e ilegalidades, el desvío de recursos, condonaciones a los saldos de las cuentas de usuarios sin haber efectuado el proceso de justificación y autorización; saldos a favor de contratistas sin que se realizaran las acciones para su comprobación o en su caso para su recuperación, además de la liberación de recursos a favor de proveedores sin comprobar; incumplimiento con el procedimiento de adjudicación para la prestación de servicios; incumplimiento de obligaciones fiscales y aportaciones de seguridad social, por citar algunos casos.

No poco es el trabajo que le espera al nuevo presidente municipal, si en realidad tiene como objetivo sanear la paramunicipal.

Preciso sería que se extendiera la auditoría no sólo a los otros dos años del actual trienio, sino a los anteriores inmediatos, además de buscar que se restituyan los recursos sustraídos y que no fueron comprobados, con la complicidad del Congreso local, o procurar el encarcelamiento de los saqueadores.

Mientras el consejo de administración de la Coagua se abstuvo de dar seguimiento a la auditoría, lo cual lo convierte también en cómplice, hoy en día, responsables del organismo se quejan de que no tienen para pagar los salarios de los trabajadores, en tanto los depredadores disfrutan seguramente los 194.5 millones que sustrajeron ilegalmente. n