El desdén como sistema

Escrito por  Jun 28, 2018

Si bien una que otra manifestación pública de protesta tiene su origen en la manipulación y el chantaje, la mayoría de ellas surgen como consecuencia de compromisos incumplidos del gobierno o deficiencias observadas en la prestación de los servicios públicos.

En el primero de los casos, a la autoridad le tiembla la mano para meter al orden a los grupos manipulados, que terminan siempre o tomando oficinas públicas o bloqueando vialidades que bien puede ser hasta la autopista del Sol.

Prefiere ceder a las exigencias de los demandantes bajo el argumento de no ser un gobierno represor, y así la autopista ha tardado horas y horas cerrada al paso vehicular, en tanto cientos, miles, de conductores, se convierten en rehenes de los transgresores.

En el segundo caso, mal está, desde luego, que como una manera de exigir el cumplimiento de compromisos u obligaciones, los ciudadanos bloqueen calles y tomen por asalto oficinas públicas; no obstante, peor está que los funcionarios no asuman su papel haciendo lo que les corresponde.

Si los servidores públicos hicieran su parte, ninguna necesidad tendría la gente de abandonar sus actividades para dedicarse a protestar; nadie sale a quemarse con el sol, ni a perder su tiempo por puritito placer.

Como claro ejemplo de lo último, está el caso de ayer en que comisarios y delegados municipales se apoderaron de los accesos a Palacio Federal y obstruyeron un sentido de la Costera para demandar al gobierno municipal el pago de tres meses de apoyo para la gestoría.

Ayer, en principio, acudieron a una cita de Gobernación municipal para pagarles los recursos pendientes, pero cuando se presentaron a cobrar en el banco, resultó que no había fondos. Una burla.

Ya parece un sistema, procedimiento o política el que los gobiernos castiguen y abandonen a sus dependencias y colaboradores más vulnerables, como son los casos de comisarios y delegado municipales, oficinas como Bomberos y Protección Civil, entre otros, a los que, no obstante su gran importancia, no les suministran ni las herramientas más elementales.

Y así ocurre administración tras administración. n