Trump y la terca realidad

Escrito por  Jul 12, 2018

Muy a su pesar, de seguro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido que dar un nuevo tirón al timón que gobierna el rumbo de sus políticas y deseos, y se ha visto obligado a aceptar, en los hechos, conversaciones sobre las causas –no sólo los efectos– de la migración ilegal hacia su país desde más allá de su frontera sur.

La terca realidad acaba siempre por imponerse.

Qué no daría el magnate por que el Congreso de su nación le autorizara los fondos para construir el muro de 3 mil kilómetros que prometió en campaña; qué no daría por capturar a todo aquella persona pobre que ingresa de manera ilegal a su país sin detenerse en nimiedades como el destino de los niños que la acompañan y sin preocuparse por corregir las causas de la migración.

En la historia reciente, los gobiernos de Estados Unidos han sido, en primera y en última instancia, responsables de los más graves problemas económicos, sociales y políticos de los países al sur de su frontera. Por ejemplo, ordenó a la CIA derrocar al presidente de Guatemala Jacobo Árbenz cuando éste, en sus esfuerzos por modernizar ese país, tocó los intereses de la compañía United Fruits; y los golpes de Estado en Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, que impusieron en el poder a militares; y el derrocamiento del gobierno legítimo en Granada, porque no compartía la visión del mundo de la clase dominante estadunidense; además de que sostuvo en el poder a otros dictadores sanguinarios, torvos y vesánicos, hasta que fueron echados por insurrecciones populares.

Tiene, por supuesto, mucha responsabilidad en la situación de extrema violencia que viven Guatemala, Honduras y El Salvador, pero cuando la gente buena sale de esos países huyendo por sus vidas y en busca de refugio en Estados Unidos, el presidente Trump, en el paradigma de la irresponsabilidad y el cinismo, les cierra la puerta y los devuelve; literalmente los envía a morir a manos de criminales sanguinarios, luego de separarlos de sus niños.

Pero esta semana, los cancilleres de Guatemala, Honduras, El Salvador y México, países de la iniciativa Triángulo Norte de Centroamérica y México (Tricamex), se reunieron con la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, en la capital guatemalteca, para tomar acuerdos sobre el fenómeno migratorio. Y si bien el encuentro se enfocó en el objetivo de reunificar a las familias separadas por la política de tolerancia cero de Trump, los cancilleres acordaron una reunión posterior para abordar las causas estructurales del problema, que tienen que ver con la seguridad, la prosperidad y la creación de empleos. Es que la terca realidad se impone.