Pobre municipio rico

Escrito por  Ago 05, 2018

La aseveración que hizo ayer la alcaldesa electa de Acapulco, Adela Román Ocampo, acerca de la delicada situación financiera del ayuntamiento, ha sido un secreto a voces desde hace mucho tiempo, si bien todas las señales indican que el problema se ha agudizado con el tiempo.

De hecho, la alcaldesa electa –quien se ha ganado a pulso la fama de persona honorable, honrada y culta– dijo que en el gobierno municipal “hay muchos adeudos, adeudos bastante grandes, millonarios” y luego concluyó que este “merece y necesita un rescate”.

Sin juzgar el desempeño del actual gobierno municipal y sin ahondar en el asunto, pues ambas acciones requerirían información exhaustiva que, obviamente, no está al alcance de todo mundo, valgan algunas observaciones al respecto.

Un gobierno municipal que cada tanto es sujeto de rescate financiero debería cuestionarse su viabilidad, pues una de las condiciones que se espera que cumpla un municipio es que sea viable, que tenga manera de obtener por sí mismo los recursos que necesita para operar, para atender sus obligaciones, así sean las más elementales.

En el caso del gobierno de Acapulco, la escasez de recursos se nota en todos los ámbitos de la vida en la ciudad: en el alumbrado público, en el abasto de agua, en el funcionamiento del drenaje sanitario, en los canales pluviales y en un largo etcétera.

No es raro que problemas como estos sean más visibles cuando comienza una administración; de hecho, los alcaldes entrantes suelen señalar a sus antecesores de haber dejado las arcas vacías y hasta de haberse llevado los instrumentos de trabajo.

Pero una administración que recorre el último tramo de su gestión, casi al final de tres años, no puede recurrir a ese expediente. Tres años son un plazo razonable para corregir los yerros y las desviaciones, para recuperar lo sustraído tras la denuncia correspondiente, para tapar los agujeros en las finanzas.

Desde sus primeros pasos en el mercado turístico, hace muchos años, Acapulco ha sido sostén de las finanzas del estado, y los recursos fiscales que ha recaudado han sido utilizados en beneficio del resto de los municipios.

Por ahora, circunstancias que de seguro escapan al control de la alcaldía y que de momento no son del dominio público le han puesto en jaque. n