Ofrece Ricardo Anaya Cortés sacar a Guerrero de la violencia Foto: Raúl Aguirre

Ofrece Ricardo Anaya Cortés sacar a Guerrero de la violencia

Escrito por  Roberto Ramírez Bravo Ene 25, 2018

Se reúne el precandidato de Por México al Frente con gente de PAN, PRD y MC

Asegura que la estrategia contra la inseguridad se tiene que cambiar porque no ha funcionado

El ambiente entre perredistas parecía de tristeza; así ha pasado en otros lados, señala un panista


El precandidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, ofreció sacar a Guerrero de la violencia, darle crecimiento. “Vamos a recuperar la paz en estado de Guerrero y vamos a volver a vivir en paz en Acapulco”, sentenció.

Primero, en una conferencia de prensa banquetera con reporteros de medios locales y nacionales, y luego ante representantes de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), Anaya Cortés dijo que la estrategia contra la violencia se tiene que cambiar porque no ha funcionado, y citó una frase atribuida al físico Albert Einstein, según la cual sólo los locos hacen las mismas cosas siempre y esperan resultados diferentes.

“Guerrero es el estado de toda la república mexicana donde más violencia hay, y esa realidad tiene que cambiar, porque la violencia ha provocado una caída en el turismo, ha provocado muchísimo dolor, mucho sufrimiento, falta de oportunidades. Queremos cambiar las cosas para Guerrero”, señaló.

Reiteró que México tiene una deuda histórica con Guerrero “y nosotros la vamos a saldar”.

El encuentro se llevó a cabo en el hotel Crown Plaza, y previo a él, Anaya sostuvo una reunión privada con el alcalde Evodio Velázquez Aguirre, de quien, dijo, “me ha expresado todo su apoyo total, y yo también he hecho lo propio, le he manifestado y mi convicción de que vamos a hacer un gobierno de coalición y no solamente vamos a ganar la presidencia de la República, sino que vamos a gobernar juntos y le vamos a dar a Guerrero el lugar que le corresponde”.

Desde las 4 de la tarde –el evento estaba programado a las 5, pero empezó más de una hora después- empezaron a llegar al hotel los dirigentes de los tres partidos, y los aspirantes a la alcaldía, todos, estuvieron presentes. Algunos, como David Jiménez Rumbo y Francisco Torres llegaron con camisa azul y, bordado, el logotipo del PRD; otros, como Víctor Aguirre Alcaide, con pantalón de mezclilla y camisa azul claro; y otros, como los externos Joaquín Badillo y Marco Antonio Terán Porcayo, y Ramón Almonte, entraron con camisas blancas, y solo Ilich Lozano, entre los aspirantes, vistió la camisa amarilla perredista.

Entre las dirigencias perredistas también la vestimenta amarilla se desdibujó: Beatriz Mojica y Ricardo Barrientos, por ejemplo, vestían un color ahuesado, tenue reverberación del amarillo huevo que en otros tiempos distinguió al perredismo.

En el salón la gente estaba parada y apretujada, pero fue evidente que los de Movimiento Ciudadano acapararon la mayoría de espacios, según los globos, las banderas y, por supuesto, los gritos de sus militantes, que no perdieron oportunidad para aplaudir efusivamente a Luis Walton y a Ricardo Mejía Berdeja cuando el precandidato los mencionó.

Fuera de eso, parecía un evento triste. No eran las porras, sino una música estridente, lo que amenizaba en el salón. Los perredistas, callados, parecían solamente espectadores de un acto político al que hubieran sido invitados.

-¿Viniste a levantarle la mano a Anaya? -se le preguntó a un perredista connotado, de vieja data en las luchas de izquierdas.

-Ahora todos son derecha –respondió, a la defensiva-, Morena también es de derecha, no plantea la expropiación del gran capital ni la libertad a los presos políticos, pero sí, tienes razón: a eso vinimos.

Anaya, en cambio, se movía como un joven hábil en el discurso, dispuesto a dar todas las concesiones necesarias para conquistar a la otra parte del espectro político, como cuando se puso la camisa amarilla del PRD. Planteó un incremento gradual del salario mínimo y se cuidó de dejar en claro que esa es una propuesta histórica del PRD que el PAN ahora hace suya; ofreció acabar con la impunidad y cuidó precisar que eso ha sido una propuesta reiterada de Beatriz Mojica.

Al concluir el evento, un panista destacado coincidió en que el ambiente entre los perredistas parecía de tristeza, pero, dijo, no pasa nada. Ya ocurrió antes en otros lados, donde el gobierno era perredista, la base perredista, pero el candidato era panista. Tristes todos, pero ganaron.

Es lo que vino a decirles Ricardo Anaya a los tres partidos: que yendo unidos “yo tengo toda la confianza y ustedes deben tenerla también”, de que “vamos a recuperar la dignidad que le corresponde a nuestro país”.