Marcha de familiares de dos estudiantes de Ayotzinapa y de los 43 en la que exigen justicia por los crímenes de Alexis Herrera Pino y Francisco Javier Echeverría de Jesús, ocurridos en 2011. Marcha de familiares de dos estudiantes de Ayotzinapa y de los 43 en la que exigen justicia por los crímenes de Alexis Herrera Pino y Francisco Javier Echeverría de Jesús, ocurridos en 2011. Foto: Dassaev Télles Adame

“Si hubiera justicia por los crímenes de dos normalistas no habrían desaparecido los 43”

Escrito por  Arturo de Dios Palma Dic 13, 2017

Hasta el momento no hay detenidos como autores intelectuales y materiales, reprochan

Familiares y estudiantes de Ayotzinapa marchan para conmemorar a los asesinados en 2011


Chilpancingo, 12 de diciembre. “Si se hubiera hecho justicia por los asesinatos de Alexis Herrera y Gabriel Echeverría, la desaparición de los 43 normalistas no habría sucedido”, dice Francisco Javier Echeverría de Jesús, hermano de uno de los estudiantes caídos.

Son las 11 de la mañana, en la glorieta de El Caballito está el contingente que va recorrer de norte a sur la capital hasta llegar al Parador del Marqués. La razón, la misma desde hace seis años: justicia por el asesinato de Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús.

Hace seis años, a las 11:26 de la mañana del 12 de diciembre, 300 jóvenes llegaron al Parador del Marqués, descendieron de los autobuses y bloquearon el cruce de la carretera federal Acapulco-México y la autopista del Sol.

El bloqueo formaba parte de una cadena de protestas que hicieron en esos días para que el gobernador, Ángel Aguirre Rivero, les diera una audiencia y detallaran los acuerdos que tomaron cuando el mandatario los visitó en Ayotzinapa. Pedían más matrículas, mejoras en las instalaciones de la normal, aumento en la ración de la comida y becas.

Casi 40 minutos después de que arribaron los normalistas, enfrente tenían a 168 policías, entre federales, estatales y ministeriales, 91 de ellos armados, como lo determinó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en el informe que emitió por este crimen.

A las 12:20 de la tarde comenzaron los disparos y seis minutos más tarde, Alexis Herrera y Gabriel Echeverría, estaban tirados en la carretera con tiros en la cabeza.

“El gobernador me ordenó limpiar y la carretera está limpia”, dijo el subsecretario de Control Policial de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, Ramón Miguel Arreola, cuando terminó el operativo que encabezó ese 12 de diciembre.

El saldo del desalojo fueron tres muertos, Alexis y Gabriel y Gonzalo Rivas, el trabajador de la gasolinera; tres normalistas fueron heridos, a Edgar David Espíritu un tiro le destrozó los pulmones y a dos les dieron balazos en las piernas; 24 fueron detenidos, 17 estudiantes, que fueron trasladados a la Fiscalía General del Estado donde fueron golpeados y torturados, como lo documentó la CNDH.

Ese lunes Ayotzinapa marcó a Aguirre y Aguirre marcó a Ayotzinapa.

Esta mañana la consigna principal, de inicio a fin, fue justica por Alexis y Gabriel y castigo para los responsables de los crímenes. En la punta de la marcha iban nueve jóvenes cargando nueve ataúdes color rojo, el número de normalista asesinados en los últimos seis años. Siete de ellos, asesinados durante el gobierno de Aguirre Rivero.

Detrás, iba una lona de más de tres metros de largo con una frase con el rostro del ex gobernador: “Ángel Aguirre, asesino de estudiantes. Ni perdón ni olvido, sólo justicia”. Más atrás iban los familiares de Alexis y Gabriel; y después los padres de los 43 jóvenes desaparecidos y los normalistas de Ayotzinapa así como de otras partes del país.

La marcha hizo dos paradas. La primera fue en las instalaciones del PRD, esas que Aguirre Rivero le construyó como parte de su agradecimiento por haberlo postulado a su segunda gubernatura. Ahí rápido un grupo de jóvenes lanzaron cohetones mientras todos los demás avanzaban. La segunda en el anti monumento dedicado a los 43 estudiantes desaparecidos. Ahí el vocero de los padres de Ayotzinapa, Felipe de la Cruz, afirmó que si los asesinos de Alexis y Gabriel estuvieran en la cárcel, siendo castigados, la desaparición de los 43 jóvenes no hubiera ocurrido.

La impunidad, dijo, le abrió a la puerta a otra tragedia. Esa otra tragedia también ocurrió cuando Aguirre Rivero era gobernador.

Por los crímenes de Alexis y Gabriel, a seis años, no hay ninguna persona detenida, ni los autores materiales ni los intelectuales. Los policías ministeriales, Rey David Cortés y Ismael Matadamas, que fueron acusados como autores materiales, fueron liberados después de un año y cuatro meses de encarcelamiento.

El entonces procurador de Justicia del Estado, Alberto López Rosas; el secretario de Seguridad Pública Estatal, Ramón Almonte; el secretario de Gobierno, Humberto Salgado y Aguirre Rivero, todos, están en libertad. Incluso, Aguirre Rivero está perfilado como uno de los candidatos a diputado federal de la coalición México en Frente para competir el próximo año.

Mientras que las 30 recomendaciones que emitió la CNDH por este caso las de mayor importancia no se han cumplido.

La marcha y el mitin terminaron en el Parador del Marqués, donde comenzó uno de los capítulos que oscurecieron más la historia de Guerrero.