Salarios realistas

Escrito por  Dic 14, 2017

La presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, la priísta Flor Añorve Ocampo, ha advertido que, dado que los diputados no autorizaron incremento en las leyes de ingresos de los municipios, toda tabla de valores municipal con aumentos de más de 3 por ciento será rechazada por el Legislativo.

Puede ser un duro revés para varios presidentes municipales, que pensaban hacer frente a sus aprietos financieros con más ingresos fiscales, pues ahora tendrán que arreglárselas con las mismas tasas de este año.

Varios pueden ser los remedios que pueden idear los alcaldes para completar el gasto de sus gobiernos. Algunos pueden enfocarse en aumentar sus ingresos –y la vía fiscal es una de sus opciones–, y otros, en disminuir sus egresos con medidas de ahorro y eficiencia. O puede ser una combinación de ambas soluciones.

También podrían ampliar la base gravable del impuesto predial y de ese modo obtener esos ingresos, lo cual estaría bien, porque –como ordenan las leyes– todos debemos contribuir al funcionamiento del gobierno, que es de todos, así como a su vigilancia y operación.

Atacar la corrupción es importante, pero no lo es todo. También pueden resistir las ganas de hacer contrataciones de personal a diestra y siniestra, como es común entre los gobernantes, quienes de ese modo buscan corresponder el esfuerzo dedicado en su campaña electoral y otros favores políticos.

Pero, con todo, aún sería una solución a medias. A la larga, lo que México necesita con urgencia es una distribución de la riqueza menos inequitativa, y una buena vía es la del salario.

Porque, en principio, es correcto que los ciudadanos paguen el costo real de los servicios y productos que consumen, siempre y cuando el principal de sus activos, es decir su fuerza de trabajo, también sea pagado según su costo real. Pero los salarios que se pagan en México están entre los peores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que aglutina a los países de economías medianas en adelante.

Tan serio es este problema, que incluso se ha vuelto un excelente pretexto a favor de las pretensiones proteccionistas del presidente de Estados Unidos en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Sí los salarios fueran pagados según su costo real, no habría nada que objetar cuando de contribuir se tratara. n