La LSI, un remedio con corta visión

Escrito por  Dic 15, 2017

Está en su papel el gobernador Héctor Astudillo Flores al asistir al Senado a respaldar la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, toda vez que Guerrero ha sido uno de los estados que mayor apoyo ha requerido de la Federación para enfrentar al crimen organizado, ante la incapacidad y apatía de los municipios y el gobierno estatal e incluso frente a la incompetencia de las mismas fuerzas policiacas del gobierno federal.

Al emitir su opinión respecto a la aprobación ante la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, el gobernador Héctor Astudillo Flores, consideró que es procedente y necesario contar con el apoyo de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado bajo un marco jurídico con respeto a los derechos humanos y con temporalidad de actuación. 

Si se da como un hecho lo afirmado por el gobierno federal en el sentido de que la mayoría de los delitos cometidos pertenecen al orden común, habrá que llegar a la conclusión de que ha sido fundamentalmente el gobierno estatal el que ha fallado en la detención de los delincuentes y la aplicación del castigo correspondiente, en tanto los municipios han sido incapaces de cumplir con su tarea de prevenir la comisión de delitos.

Por eso mismo, importante es señalar lo sostenido por Astudillo en cuanto a que “la Ley de Seguridad Interior debe ser muy precisa en señalar con mucho rigor la ruta para fortalecer a las capacidades de las instituciones de seguridad estatal y municipal”.

En consecuencia con ello, el Poder Legislativo federal no debería pasar por alto este aspecto con pleno respeto a la autonomía de los gobiernos estatal y municipal, puesto que hasta ahora muchos años ha permanecido el Ejército combatiendo al crimen en la entidad sin que estado y autoridades municipales asuman la responsabilidad que les corresponden, sin que el presidente de la República pudiera ir más allá de amonestarlos públicamente y sin que el gobierno estatal haga lo que le compete, en tanto los municipios han recurrido al recurso de la comodidad, siendo omisos en la selección y capacitación de sus policías.

Aprobar la Ley de Seguridad Interior sin incluir en la misma o por separado procedimientos legales que obliguen a estados y municipios a hacer debidamente su trabajo en materia de seguridad apoyando a unos y otros para lograr el objetivo, sería exponer a la población a probables excesos que los militares podrían cometer al hacer uso de las facultades que les otorgue la ley de referencia e implicaría mantener por siempre en la entidad a las fuerzas federales y lo que sería peor aún, sin alcanzar los resultados esperados como ha pasado hasta ahora. n