Gobernar en la adversidad y dar buenos resultados

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ago 25, 2017

El alcalde Evodio Velázquez Aguirre le tocó gobernar en un momento complicado ante problemas que se suscitan en Acapulco, como la inseguridad, la violencia, que han provocado en la ciudadanía desesperanza, los problemas financieros que le fueron heredados, las deudas al Issste, al Issspeg, a las constructoras, el problema que tenían los trabajadores del ayuntamiento con las Financieras a los cuales por años las administraciones anteriores si descontaban los préstamos personales a los trabajadores, pero estos recursos no les eran entregados a las Financieras, lo que ocasionó que los empleados fueran enviados al Buró de Crédito.

Es necesario un verdadero rescate financiero para Acapulco, las deudas contraídas por otras administraciones han salido a flote, adeudos que le han sido heredados y que hoy tienen que saldarse.

Recientemente se pagaron los adeudos que se tenían con el Issste y el Fonacot, hoy es necesario hacer lo  propio con los adeudos que tiene la Capama y el ayuntamiento con el Issspeg, en administraciones anteriores, la Federación apoyó y tendió la mano al gobierno municipal, el problema se agrava y hoy el ayuntamiento tendría que recibir adelantos de participaciones federales para atender el rezago que se tiene.

Las dos administraciones municipales anteriores, fueron apoyadas por el gobierno federal, pero no se continuó con la ruta del rescate financiero, la administración actual no ha endeudado al municipio, o ha pedido créditos a largo plazo, por lo que tampoco se han restructurado las deudas que se tienen.

Es momento de que el gobierno federal y estatal ayuden a Acapulco para resolver las deudas históricas, los 45 millones de pesos que la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco, debe al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, y también los 194 millones de pesos, de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), con la Comisión Federal de Electricidad; y también los 45 millones que la Capama debe al Issste y 40 millones de pesos al Issspeg, además de los 109 millones de pesos que adeuda el ayuntamiento.

Ante la crisis financiera en Acapulco, y el nulo apoyo del gobierno federal, la única salida ha sido el adelanto de las partidas federales.

La crisis económica ha obligado a buscar gobernar con ingenio y creatividad para fortalecer las estrategias de seguridad, de construir el tejido social y la aplicación de programas de desarrollo social para lograr la unidad familiar y la reconstrucción del tejido comunitario dentro de los programas de prevención de la violencia.

Las tareas prioritarias son modernizar la imagen de Acapulco, reactivar la economía, remodelar las calles del centro histórico de la ciudad, mejorar las condiciones de los mercados.

Faltan muchas cosas por hacer, seguir apostándole al mejoramiento de la imagen urbana y de la infraestructura del Acapulco Tradicional y la Zona Dorada, remodelar el centro histórico y el primer cuadro de la ciudad, unificar la imagen urbana del Centro de Acapulco, alrededor del Zócalo y el proceso de construcción del Museo de la Ciudad de Acapulco, conocido ya como el Museo de las Siete Regiones, recuperar los espacios públicos ocupados por los vendedores ambulantes y la delincuencia.

Para la reconstrucción del tejido social, es necesario seguir invirtiendo en la convivencia ciudadana, utilizando como herramienta, la cultura y el deporte, la Atención y el Desarrollo Integral de la Familia, y el Desarrollo Social y Comunitario. El gran problema de Acapulco es la seguridad pública, una tarea que debe ser compartida entre los tres niveles de gobierno, tema que debe ser atendido desde el gobierno y la participación ciudadana, activar políticas públicas con equipamiento, nuevas tecnologías, infraestructura y la certificación de los policías, es necesario capacitar a los policías en el combate a la delincuencia pero también en los derechos humanos, depurar a las policías, liquidar a los malos elementos o a los que no pasan los controles de confianza, premiar e incentivar a los buenos policías.

Hoy, las 23 playas de Acapulco, han sido declaradas por la Cofepris, como playas limpias, cuatro playas fueron certificadas por la Bandera Azul (Blue Flagg), se ha renovado el Centro Histórico de Acapulco, buscando darle una nueva imagen, 80 por ciento de los policías se encuentran certificados.

La inversión privada actual en Acapulco, ha logrado la apertura de mil 600 nuevos negocios y se cuentan con inversiones del Grupo Mexicano de Desarrollo, Mundo Imperial y la Comunidad Judía. n