México solidario

Escrito por  Esthela Damián Peralta Sep 27, 2017

A más de una semana del devastador terremoto de 7.1 grados que dejó más de 300 muertos en México, los homenajes y sepelios de las víctimas se llevan a cabo entre flores y veladoras en la capital del país, donde cada hora que transcurre disminuyen las esperanzas de hallar supervivientes bajo los escombros. Ante la tragedia, la solidaridad de los mexicanos y de la comunidad internacional emergió de entre los escombros.

Ayer el gobierno capitalino dio a conocer los detalles del Programa de Reconstrucción de la Ciudad, el cual incluye tres puntos: la creación de una comisión para la reconstrucción y transformación de la ciudad, el apoyo a los inmuebles dañados y que ya han sido dictaminados y la creación de una plataforma para transparentar todos los datos de personas damnificadas que serán apoyadas.

De las más de 100 personas que perdieron la vida en la Ciudad de México por el sismo de la semana pasada, al menos 165 fallecieron en inmuebles con un promedio de antigüedad de 43 años. Al menos 25 de esos inmuebles tenían una antigüedad de entre 30 y 60 años.

El edificio más viejo estaba en Concepción Béistegui, con 70 años. Ahí no hubo muertos, pero el inmueble quedó derruido. Las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez concentran 20 de los 33 edificios colapsados.

El edificio ubicado en la calle Puebla 282, que concentraba laboratorios, tenía una antigüedad de 50 años. En su derrumbe fallecieron 14 personas. En la delegación Coyoacán se encuentran otros cinco de los edificios derrumbados.

La segunda edificación con más de 40 años de antigüedad y con el mayor número de víctimas, 21 fallecidos, es la fábrica de textiles ubicada en la colonia Obrera, de la delegación Cuauhtémoc.

En el inmueble de Álvaro Obregón 286, en la colonia Roma, se ha rescatado a 28 personas, se ha localizado nueve cuerpos y se tiene el reporte de otras 38 personas atrapadas.

El único edificio de reciente construcción que reportó víctimas fue el de Zapata y Antillas, en la Portales, donde fallecieron dos personas. El inmueble tenía sólo un año de antigüedad.

Expertos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) han asegurado que, si bien existen fenómenos como los terremotos o los huracanes, los desastres son causados por la interacción del ser humano con esos peligros, no por la naturaleza.

Sostienen que la tragedia sísmica en México subraya una vez más el hecho de que no son los terremotos los que matan a la gente, sino los edificios.

El argumento es que cuando se piensa en peligros como terremotos, huracanes, ciclones, tsunamis, esos riesgos por sí mismos no causan un desastre; éste ocurre cuando el fenómeno natural se combina con la gente y su vulnerabilidad.

Agregan que si un edificio fue construido para resistir terremotos, según los estándares apropiados, entonces cuando golpea el movimiento telúrico no se convierte en un desastre. El desastre es el modo en que interactúa el ser humano con el peligro o fenómeno natural.

Los especialistas de la ONU opinan que reducir los riesgos por sismos en la Ciudad de México sigue siendo un desafío importante a pesar de su sistema de alerta temprana y del establecimiento de códigos de construcción y reglas para el uso de la tierra más elevados tras el terremoto de 1985, por lo que exhortaron a mejorar sus condiciones estructurales para que sean más seguras.

Por otro lado, de acuerdo con especialistas de la UNAM, el síndrome de estrés postraumático después de un evento importante, como el sismo del 19 de septiembre, puede durar hasta 20 años.

Sentir miedo después de un terremoto es una reacción normal de protección, pues esto sucede por lo regular cuando nos sentimos amenazados o nos enfrentamos a situaciones impredecibles e inmanejables.

Los investigadores afirman que la mayoría de la población puede resistir estas experiencias debido a la edad y las redes de apoyo, pero existe un sector en el que el síndrome no desaparecerá y se tiene que trabajar rápido y con precisión para identificar los casos de mayor vulnerabilidad.

Aproximadamente 20 por ciento de las personas con estrés postraumático van a vivir con él hasta por dos décadas, si no reciben apoyo psicológico.

El estrés postraumático es un conjunto de síntomas que casi siempre se presentan después de una experiencia traumática, como el pasado sismo.

Algunas personas ya presentan la etapa aguda del síndrome, porque desde que ocurrió el evento se sienten estresadas y temerosas ante la posibilidad de que se repita, lo que depende de experiencias personales e incluso genéticas.

Es imperioso que esas personas sean atendidas porque pueden perder el deseo de trabajar, de convivir socialmente y, en algunos casos, se refugian en el alcohol y las drogas, e incluso hay quienes repiten escenas traumáticas de manera involuntaria, lo que se conoce como flashback. n