Una ruta peligrosa

Escrito por  Sep 28, 2017

La salida legal que ideó el PRI –y que luego emuló el Verde– para transferir sus prerrogativas a los damnificados de los terremotos resultó ser una celada para los otros partidos políticos.

Como ha sido difundido profusamente –en una campaña que tiene todos los tintes de guerra electoral–, el tricolor decidió renunciar a las prerrogativas a que tiene derecho por el resto de este año.

Ambos –el Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista– podrán sobrevivir tres meses sin demasiados problemas porque aquel tiene el gobierno federal y la mayoría de los gobiernos estatales. Pero esa no es la situación de los otros partidos, que pasarían muchos aprietos financieros si renuncian a todo su presupuesto de operación para el resto del año.

Pero también desde las redes sociales se exige retirar todo financiamiento público a los partidos, algunos de los cuales coquetean con la idea. Sin embargo, es necesario puntualizar que es una salida peligrosa.

México no está preparado para ese salto. Por un lado, porque su sistema electoral está años luz por delante del sistema electoral de Estados Unidos. Pretender que imitar las prácticas electorales del país del norte signifique un avance es un engaño.

En cuanto se hiciera esa reforma, las empresas tabacaleras y las mineras, por decir lo menos, estarían sobre los legisladores cabildeando reformas para su beneficio. Bien pronto los promotores de esta idea podrían quedar arrepentidos.

Algo peor ocurriría con el crimen organizado, que de ese modo tendría puertas abiertas para intervenir en los asuntos de gobierno, mucho más de lo que ya lo hace ahora.

Por cuanto hace a los legisladores de representación proporcional, figura vilipendiada en redes sociales, vale la pena recordar que fue ideada en una de las oleadas de reformas políticas más profundas que sacaron a México del atraso democrático en que sobrevivía hace décadas, para garantizar una representación más justa de expresiones sociales y políticas que, de otro modo, por el sistema de elección por mayoría relativa, quedarían fuera de los órganos de representatividad popular.

Es indudable que hoy se trata de una figura que debe ser revisada y ajustada a las nuevas necesidades del país. Pero de ahí a hacerla desaparecer hay mucha distancia aún.

Los pueblos no siempre tienen la razón. Hitler fue elegido por una sociedad hastiada de la supuesta cobardía de sus líderes, por un pueblo esperanzado y entusiasmado, que acabó pagando muy caro, con millones de vidas suyas y ajenas, ese gran error. n