Manotazo frustrado contra Capama

Escrito por  Oct 06, 2017

A todas luces se vislumbra que la difusión de los resultados de la auditoría que la AGE aplicó a la Capama, persiguió objetivos políticos.

Si bien los diputados Ricardo Mejía, de Movimiento Ciudadano; Mauricio Legarreta, Partido Verde; y Samuel Reséndiz, PRI, fueron los promoventes de la auditoría, no parecían ser ellos los que necesariamente tuvieran que anunciar los resultados y menos aun cuando el proceso no ha concluido.

El Consejo de Administración de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), admite haber recibido las observaciones por parte de la Auditoría General del Estado (AGE) órgano correspondiente al Congreso de local, y asegura que, en tiempo y forma, fueron solventadas.

Queda esperar, a este respecto, que la AGE emita los resolutivos sobre las observaciones, lo cual constituye, a decir de los consejeros de Capama, uno de los varios pasos que comprende el proceso de la auditoría, de lo que se deduce que el mismo no está agotado.

Por tanto, lo hecho por los diputados promoventes es equiparable al hecho de que el Ministerio Público hubiera dado a conocer que un acusado de homicidio es un asesino, sin que antes el juez emitiera la sentencia de inocente o culpable.

Hasta donde se sabe, la AGE debe entregar los resultados a la Comisión de Vigilancia y Evaluación del Congreso y ésta deberá presentarlos al pleno, donde se define el curso que habrá de dárseles.

Habría que preguntarse, luego entonces, qué fines si no políticos, eran los que buscaban los diputados promoventes, al dar el manotazo revelando los resultados de una auditoría inconclusa; pudiera suceder que tal vez, como promoventes que fueron, deseaban ceñirse los laureles de una victoria no lograda aún, pretendían golpear a alguien o intentaban quedar bien con alguien; no obstante, el madruguete no les funcionó.

Eso, desde luego, no exonera a la Capama de las irregularidades por más de 194 millones de pesos detectadas por los auditores, pero deja en claro que tampoco es culpable.

Eso sí, bien harían los promoventes y la Comisión de Vigilancia en mantenerse al pendiente del curso que siga el procedimiento a fin de que llegue hasta donde tenga que llegar y después de ello se proceda como se tenga que proceder.