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Crac-Pc, 22 años

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Oct 27, 2017

La inseguridad y los niveles de violencia en La Montaña y Costa Chica de Guerrero, abonó al surgimiento de la Policía Comunitaria en Santa Cruz del Rincón, que tiene el antecedente que surgió como una necesidad incluso ante los atropellos de las policías judicial y municipal, el 15 de octubre de 1995.

Surgen con la participación de 23 pueblos fundadores de lo que hoy es la Crac-Pc y al día de hoy son miles de policías comunitarios que realizan sus actividades de resguardo en las regiones con más de 80 comunidades en 12 municipios del estado.

La Policía Comunitaria hace uso de la Ley 701 y recurre a los usos y costumbres en territorios indígenas, mixtecos y tlapanecos. Los de la comunidad eligen a sus representantes y a sus policías comunitarios para hacer los rondines de caminos y puntos de control y su presencia en las casas de justicia implementando un sistema de reducación y justicia comunitaria, donde las sanciones y las condenas son aplicadas por la comunidad y los consejos de ancianos, donde quien comete un delito o una falta, es integrado al proceso de reducación con sanciones que van desde la cárcel, el trabajo comunitario, abrir caminos, brechas, reparación de escuelas y los trabajos que la comunidad necesita.

El Sistema Comunitario de Justicia sanciona faltas y delitos que van desde las amenazas, agresiones, el asalto, el secuestro, el asesinato y el tráfico de drogas, quienes son sancionados de acuerdo con los lineamientos establecidos en la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias y quienes son señalados de algún delito grave son turnados a las autoridades correspondientes.

Después de años de persecución a la Policía Comunitaria por autoridades militares y policiacas, quienes los desarmaban y menospreciaban su trabajo, en abril de 2011 la Policía Comunitaria logró el aval del gobierno estatal, al ser tomada en cuenta en la Ley de Reconocimiento, Derecho y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Guerrero e incluso en la Ley Estatal de Seguridad Pública.

La Organización de los Ciudadanos para la Seguridad da cuenta del hartazgo en que vive la población frente a la violencia, los secuestros, los cobros de piso, las violaciones. Existe un vacío en la autoridad del estado, en la eficacia y eficiencia para determinar la ola de violencia, lo que ha dado pie a nuevas formas autonómicas de organización.

La Crac-Pc se distingue de otras organizaciones porque tiene un Reglamento Interno y una estructura, por lo tanto solo actúa en sus comunidades, con base a usos y costumbres indígenas y a los valores comunitarios, con la discusión para la toma de decisiones, la legitimidad en el nombramiento de las autoridades, desde hace 22 años.

Entre 1993 y 1995, las gavillas dedicadas al robo, al asalto y al asesinato en la Costa Chica y La Montaña de Guerrero, tenían asoladas a las comunidades, a partir de bandas, hoy, la problemática se ha elevado a la presencia de elementos de los cárteles de la droga y la delincuencia organizada que se dedican al narcotráfico, la extorsión, el secuestro y el asesinato, entre otros delitos, se ha transformado el delito y el actuar de las organizaciones criminales, por lo que, la Policía Comunitaria está planteando redimensionar su Reglamento a la problemática actual.

La Policía Comunitaria se ha convertido en una nueva y real alternativa de solución a los pueblos indígenas en materia de seguridad, como organización autonómica que construye la organización de los pueblos con base a valores, dando nuevas alternativas de seguridad, participación de la población en la solución de problemas mediante la autogestión, la participación ciudadana o comunitaria para atender la violencia estructural y cultural.

En el estado de Guerrero, 15 por ciento de la población es indígena, nahuas, amuzgos, tlapanecos o mixtecos, además de un importante sector de la población que es afro descendiente, llamándosele también afro mexicanos, víctimas del racismo y la discriminación, en un ambiente de violencia, de explotación y de opresión.

Al principio de la década de 1990 se vivió una ola de violencia en las comunidades indígenas con crímenes de mujeres y niñas, de violaciones y asaltantes de caminos, los aparatos de seguridad y justicia se encontraban corrompidos e inmóviles, se vivía momentos de represión en contra de los movimientos sociales que para el estado eran sospechosos de pertenecer a los movimientos Guerrilleros Popular Revolucionario EPR.

En este contexto surge la Policía Comunitaria y se da origen a sistemas comunitarios de seguridad, impartición de justicia y reeducación en el que se estructuró la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitaria-Policía Comunitarias.

El Sistema Comunitario de Seguridad, Justicia y Reducación se basa en las asambleas de las comunidades, las asambleas regionales, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, el Comité Ejecutivo de la Policía Comunitaria, con la representación de comisarios municipales y comandantes de las policías comunitarias.

Hoy el proceso de organización de la policía comunitaria ha ido evolucionando hacia las luchas de coloniales a un movimiento de resistencia frente a las mineras y los aserraderos que se prestan a depredar los recursos naturales.

Por parte de las mineras transnacionales a cielo abierto que tratan de imponerse en la región con acciones de sobrexplotación de los recursos naturales cada vez más escasos. n