Que no se muera el Muerto

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Oct 29, 2017

Desde la antigüedad, diversas culturas nos han heredado costumbres y tradiciones; algunas aún subsisten en algunos países.

En aquellos años se dedicaban ciertas horas o días a adorar a los dioses de la época; en determinadas fechas se hacían celebraciones, algunas religiosas, otras paganas.

Los seres humanos creamos cultura. Nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar, la lengua que hablamos, nuestras creencias, la comida y el arte, son algunas expresiones de nuestra cultura.

Este conjunto de saberes y experiencias se transmite de generación en generación por diferentes medios. Los niños aprenden de los adultos y los adultos de los ancianos. Aprenden de lo que oyen y de lo que leen; aprenden también de lo que ven y experimentan por sí mismos en la convivencia cotidiana. Así se heredan las tradiciones.

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió o lo que se acostumbraba hacer en tiempos pasados. Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita.

La palabra tradición viene del latín “traditio” que viene del verbo “tradere” que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

Mediante la transmisión de sus costumbres y tradiciones, un grupo social intenta asegurar que las generaciones jóvenes den continuidad a los conocimientos, valores e intereses que los distinguen como grupo y los hace diferentes a otros.

Conservar las tradiciones de una comunidad o de un país significa practicar las costumbres, hábitos, formas de ser y modos de comportamiento de las personas.

En México, antes de la Conquista, los aztecas ya tenían sus costumbres y tradiciones, como son los bailes y ceremoniales de ofrendas a los dioses. Algunos de estos rituales fueron desaparecidos por los españoles, otros modificados por los tiempos y algunos persisten casi de forma original.

Las tradiciones y costumbres cambian con el paso del tiempo, como resultado de las nuevas experiencias y conocimientos de la sociedad, a causa de sus necesidades de adaptación a la naturaleza y por la influencia de otros grupos sociales con los que establece contacto.

El antiguo calendario mexicano incluía numerosas festividades que se fundieron posteriormente con las fiestas del calendario católico. Por ejemplo, en muchas comunidades y regiones de nuestro país, se conserva la tradición de rendir culto a los muertos.

Una de sus fiestas más importante es la del Día de Muertos, una celebración mexicana de origen prehispánico que comienza el 1º de noviembre y honra a los difuntos el 2 y coincide con la celebración católica del Día de los Fieles Difuntos y el Día de Todos los Santos.

Esta tradición se manifiesta a través de distintas costumbres como: preparar la comida que agradaba a los familiares difuntos, llevar flores a sus tumbas, construirles altares y, días después, levantar la ofrenda compartiéndola con la comunidad, entre otras actividades.

Según la cultura, se cree que, durante la madrugada del 2 de noviembre, los espíritus llegan al mundo de los vivos para degustar sus comidas favoritas. Por este motivo, se montan altares con fotografías del fallecido, alimentos y bebidas favoritas, flores, entre otras cosas. Durante este día se come el llamado “pan de muerto”, y las personas asisten a los panteones a visitar a sus seres queridos.

En el ejemplo del culto a los muertos, el cumplimiento cabal de la tradición depende mucho de que las personas crean de verdad en la existencia de la vida espiritual, en la posibilidad de que los muertos visiten el mundo de los vivos, guiados por la luz, para recibir una ofrenda de alimentos, entre otras creencias.

México aún conserva elementos de las culturas aborígenes que poblaron originalmente este territorio, lo que ha permitido que este país mantenga su integridad cultural y se diferencie de las demás naciones de América.

Por esto, no permitamos que muera el Día de Muertos; no dejemos que se pierda esta costumbre tan mexicana por adoptar prácticas extranjeras o estadounidenses. Esta festividad es, probablemente, una de las más relevantes a nivel nacional y una de las más reconocidas a nivel mundial.

Es, precisamente, la arraigada tradición del Día de Muertos lo que hace que los familiares de desaparecidos luchen por encontrar a sus seres queridos, ya sea vivos o muertos, porque el mexicano quiere saber dónde se encuentran sus difuntos, en su caso, para poder rendirles el culto que se merecen; llevarles sus ofrendas, rezarles para que su alma encuentre el descanso eterno, para que, así, los familiares también encuentren el consuelo que tanto necesitan al conocer el destino final de sus seres queridos.

Ahora bien, y cambiando de tema, he visto y yo mismo lo he sentido, cómo el ambiente de inseguridad y violencia que agobia diariamente a nuestra ciudad ya no nos afecta como cuando empezó. Indiferencia pura.

Espero que esto no se haga costumbre. n