Chilapa, entre la sangre y el terror

Escrito por  Nov 10, 2017

En tanto el gobierno no deja de balbucear que está haciendo su mejor esfuerzo para combatir la inseguridad, que reforzará la vigilancia en la zona y que mejorará las estrategias de combate a la delincuencia, los municipios de Chilapa, Atlixtac, Zitlala, Ahuacuotzingo y José Joaquín de Herrera, ubicados en La Montaña Baja de la entidad, han visto transcurrir ya más de 45 días sin actividad escolar.

Ahí, en la zona donde prácticamente el miedo se puede oler, 673 escuelas de nivel básico están cerradas.

Mensajes de amenazas por Facebook y Whatsapp han paralizado a todo el magisterio.

El lunes 6 de noviembre los estudiantes tenían que regresar a clases, pero eso no ocurrió.

Desde el 19 de septiembre, en los cinco municipios que integran la región de La Montaña Baja, 59 mil 649 niños de prescolar, primaria y secundaria y los 3 mil 742 profesores, administrativos y personal de apoyo, no han pisado las escuelas.

Ese día, tras el terremoto, la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) anunció que las clases se reanudarían hasta que los planteles fueran evaluados.

Tres días después, el 22, comenzaron a circular mensajes de amenazas firmados por los grupos delictivos que se disputan la región. Advertían que no querían ver actividad en las escuelas; si no, las profesoras serían violadas, y los profesores, asesinados. Todos los docentes tomaron en serio las amenazas. Desde entonces, la SEG en cinco ocasiones ha formalizado la suspensión, sin reconocer que es por la violencia.

En Chilapa, desde hace casi cuatro años, dos grupos delictivos se disputan el control de la región.

Esta disputa ha dejado más de 400 asesinatos y más de 140 desapariciones, según el colectivo de familiares de desaparecidos Siempre Vivos.

Este año, 2017, de acuerdo con reportes oficiales, han sido asesinadas unas 200 personas, además de que pueblos enteros se encuentran abandonados por sus habitantes, que han optado por huir ante el acoso de una violencia que mantiene semiparalizada a los cinco municipios de referencia.

Cuanto intento gubernamental ha habido por aplacar a los delincuentes ha resultado un fracaso: el espectacular operativo que desplegó más de 4 mil efectivos de las fuerzas armadas; el envío, en más de cuatro ocasiones, de peritos, agentes del Ministerio Público y otros elementos de la Procuraduría General de la República, han tenido como respuesta el recrudecimiento de la violencia, sin que los gobiernos federal, estatal y municipales hallen una manera efectiva de detener el terror que asfixia a la gente y el baño de sangre que la ahoga, ante lo que los profesionales del derecho no han titubeado para hablar de un Estado fallido. n