Incertidumbre jurídica

Escrito por  Nov 22, 2017

La advertencia de que el conflicto sindical que tiene paralizada la mina concesionada a Media Luna en Cocula “ahuyenta la inversión”, que empieza a oírse por aquí y por allá, es pronunciada con un dejo de reproche al movimiento obrero en esa fuente de trabajo y, quién sabe, quizá también con cierta nostalgia por los tiempos idos en que los movimientos sociales rebeldes eran sofocados con más o con menos violencia, según fuera el caso, pero siempre con impunidad, por el gobierno.

No es, sin embargo, la lucha obrera en busca de mejores condiciones laborales, salariales y de vida para los trabajadores y sus familias lo que más podría espantar a los inversionistas, sino la falta de certeza jurídica, la falta de confianza en la capacidad de las autoridades para cumplir y hacer cumplir las leyes siempre.

En el caso de la mina concesionada a Media Luna en Cocula, la ecuación parece fácil: los trabajadores no quieren ser representados por un sindicato de la CTM, sino por el gremio que encabeza Napoleón Gómez Urrutia, y decidieron ponerse en paro para presionar a las autoridades a hacer un recuento sindical, es decir para contar, voto por voto, cuántos de ellos prefieren a la central cetemista y cuántos quieren salir de ella.

Si las autoridades hubieran cumplido la ley como debe ser –es decir de manera pronta y expedita, igual que la justicia–, el conflicto no habría trascendido y, quién sabe, quizá ya hasta estaría resuelto.

No se trata de negar la existencia de grupos sociales particularmente aguerridos o radicalizados, sino de señalar que, ante esas y otras expresiones sociales, el recurso idóneo es la aplicación de la ley; y de hecho, es el único recurso legítimo de las autoridades.

Pero no queda claro que éstas sean capaces de aplicarla en todos los campos.

La región en que está asentada la mina es claro ejemplo de ello: ahí operan por cuenta propia grupos civiles armados. En algún caso es una policía comunitaria, pero en otros todo parece indicar que se trata simple y llanamente de grupos delictivos con gran poder de fuego.

Y Guerrero no pudo llegar a esta situación por otra vía que no sea la ausencia de gobierno o la complicidad de sus agentes con los delincuentes. n