Sólo tres de 70 escuelas de Chilapa atienden el llamado de la SEG para reanudar clases Foto: Youtube

Sólo tres de 70 escuelas de Chilapa atienden el llamado de la SEG para reanudar clases

Escrito por  Arturo de Dios Palma Nov 22, 2017

Policías estatales y militares hicieron recorridos de vigilancia por calles de la ciudad

A la primaria Miguel Hidalgo llegaron sólo 12 niños; los maestros los regresan a sus casas, indican


Chilapa, 21 de noviembre. A las 8 de la mañana a la primaria Miguel Hidalgo, en el centro de Chilapa, Guerrero, llegaron sólo 12 niños al regreso de clases que anunció la Secretaría de Educación en Guerrero (SEG) para este martes, después de dos meses de estar cerradas las 673 escuelas de toda la región de La Montaña baja por amenazas de supuestos criminales. 

Los estudiantes estuvieron unos minutos en la escuela y después sus profesores los regresaron. 

El viernes la SEG emitió una circular en la que ordenaba a los jefes de sector, supervisores y directores de las escuelas de nivel básico de Chilapa, Zitlala, Ahuacuotzingo, Atlixtac y José Joaquín Herrera, convocaran los profesores para reanudar las clases.

“Las condiciones están dadas para el regreso”, dijo la secretaría. Al llamado acudieron muy pocos. 

En Chilapa, de las 70 escuelas ubicada en la cabecera municipal, sólo tres tuvieron clases, dos de ellas primarias públicas y una privada. Las públicas, la primaria Justo Sierra y la Dominga Sánchez, estuvieron vigiladas por militares. 

Pero en ambas, el regreso a clases fue a medias. Por ejemplo: en la Dominga Sánchez llegaron 112 niños de los 551 que están inscritos, apenas un 20 por ciento de la matrícula. 

En el resto de las escuelas no hubo clases, sin embargo, algunas estuvieron abiertas.

En el jardín de niños Amado Rodríguez, ubicado en el Centro, los profesores y trabajadores hacían labores de limpieza. 

Ellos tienen planeado que los niños regresen el miércoles. 

Escuelas con matrículas superiores a los 500 estudiantes, como la secundaria Benito Juárez o la José de San Martín, se mantuvieron cerradas.

La preparatoria 26 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) también continuó cerrada. Por las calles, la vigilancia de soldados y policías fue visible esta mañana.

Grupos de militares las recorrían caminando y otros más en patrullas, donde encontraban una escuela abierta se quedaban tres para resguardarlas.

Pero aun así, muchos de los padres decidieron no mandar a sus hijos a clases. Para un profesor, quien pidió el anonimato, las condiciones para el regreso a clases no están dadas como dice la SEG.

Dice que los asesinatos, las desapariciones y las balaceras continúan en las calles de Chilapa. 

El profesor explicó que acordaron que primero regresarían a clases en las cabeceras de los cinco municipios y después en las escuelas de la zona rural donde, dijo, la situación es más complicada.

“A ellos los pueden atacar y nos vamos enterar mucho después, acá nosotros por lo menos estamos en el Centro”, dijo el profesor. 

A las 7 de la mañana de este martes se reportó el hallazgo del cuerpo sin vida de una adolescente de 13 años de edad que estaba reportada como desaparecida sobre un camino que conduce a la comunidad de Acazacatla. 

Desde el 19 de septiembre en los cinco municipios que integran la región de La Montaña baja, 59 mil 649 niños de prescolar, primaria y secundaria y los 3 mil 742 profesores, administrativos y personal de apoyo, dejaron de ir a las escuelas. 

El 19, con el terremoto, la SEG anunció que las clases se reanudarían hasta que los planteles fueran evaluados.

Tres días después, el 22, comenzaron a circular mensajes de amenazas firmados presuntamente por los grupos delictivos que se disputan la región: Los Rojos y Los Ardillos. Les advertían que no los querían ver en las escuelas si no las profesoras serían violadas y los profesores asesinados.

Los profesores tomaron en serio las amenazas. Desde entonces, la SEG en cinco ocasiones formalizó la suspensión, sin reconocer que es por la violencia. 

Los hechos les dan la razón a los profesores; en los últimos tres años, Los Rojos y Los Ardillos han construido uno de los episodios más sangrientos de Guerrero. En ese tiempo se ha visto de todo: asesinatos, incinerados, desmembrados, decapitados, desaparecidos, desplazamientos forzados y miedo. 

En este tiempo, algunos profesores han utilizado redes sociales o WhatsApp para dejar tareas.