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Voces inocentes

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ene 30, 2020

Voces inocentes es el título de la película de 2004 que dirigió el mexicano Luis Mandoki y que recrea la guerra civil salvadoreña de 1980. Fue estrenada 14 años después de que finalizaron los hechos y se basa en la infancia del escritor salvadoreño Oscar Torres.

La película aborda la utilización de los niños como soldados reclutados de modo forzoso por el ejército y también muestra la injusticia sobre personas inocentes que se ven obligadas a combatir en la guerra.

La película es sumamente conmovedora, pero también violenta; relata la historia de Chava, un niño que vive en circunstancias difíciles a causa de la guerra y el pánico de ser reclutado, como cualquier niño que ya cumplió los 12 años, de manera forzosa por el ejército para mandarlo a combatir al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

El padre de Chava dejó a su familia para ir en busca del sueño americano, por lo que el niño a muy temprana edad quedó como el hombre responsable de la casa. Su madre trabajaba para sostener a su familia, pero un día tuvo que trabajar muy tarde, y al caer la noche los disparos del ejército salvadoreño sorprendieron a Chava y a sus hermanos.

Chava y sus hermanos se escondieron del ataque. Al final trató de incorporarse a la guerrilla, pero el ejército lo detuvo junto con sus familiares y amigos; estos últimos son ejecutados.

Chava y su familia salvan la vida porque combatientes guerrilleros del FMLN llegan y los salvan.

Después de escaramuzas y persecuciones, Chava salva su vida. En un momento estuvo a punto de ser asesinado por un niño soldado que fue compañero suyo en la escuela.

Momentos después regresa a su aldea, pero la encuentra destruida e incendiada. Entre los escombros halla a su madre viva, y deciden irse juntos al día siguiente a Estados Unidos con su padre. Así termina esta película filmada en México, en Veracruz, en la que participan Carlos Padilla, Leonor Varela, Ofelia Medina, Jesús Ochoa y Daniel Jiménez Cacho, entre otros.

La película fue merecedora del premio Corazón de Cristal, así como del Premio a la Elección del Público Dramático de funciones en el Heartland Film Festival 2005-2006.

Según Amnistía Internacional, niño o niña soldado es cualquier persona menor de 18 años que es parte de cualquier fuerza o movimiento armado, sea regular o irregular, en cualquier condición, incluidas pero no limitadas las de cocinero, portero, mensajero y acompañante aunque sea familiar.

Reclutar niños y niñas soldado es una práctica habitual en muchos conflictos en todo el mundo. En algunos, años y años de guerra han agotado a los adultos en edad de combatir; sólo quedan niños.

Los niños sirven para todo en tiempo de guerra: combaten, cocinan, acarrean agua, actúan como señuelos, son mensajeros o espías.

Estos niños y niñas han sido secuestrados en la calle, sacados de las aulas o campos de refugiados. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, o llevados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera.

Algunos niños se han unido de manera “voluntaria” ante la desintegración de las familias a causa del conflicto, las condiciones de pobreza y el desplome de servicios sociales básicos.

Se estima que son más de 300 mil niños los que en el mundo se ven armados con motivo de una guerra, niños soldados –niños y niñas menores de 18 años– que participan en más de 30 conflictos armados en todo el mundo. Estos niños soldados son empleados como combatientes, avanzadillas, porteadores, cocineros o esclavos sexuales.

Algunos son reclutados por la fuerza o secuestrados; otros se alistan en un intento de huir de la pobreza, el maltrato o la discriminación, o con el fin de vengar la violencia infligida contra ellos o su familia.

En la portada de Proceso del 26 de enero de este año está una fotografía tomada a un niño de Alcozacán, uno de los niños del municipio de Chilapa que recibieron entrenamiento como guardias comunitarios, después de la emboscada que sufrieron los 10 músicos.

El conflicto entre el grupo criminal Los Ardillos y pobladores de esa zona de Chilapa ya ha dejado un centenar de muertos, el desplazamiento forzado de comunidades y un número indeterminado de desapariciones en medio de una guerra.

El 27 de enero de 2019, guardias comunitarios mataron a varios gatilleros, ante la indiferencia del gobierno. Niños de la comunidad recibieron entrenamiento para defenderse, después de la matanza de 10 indígenas, el viernes 17 de este mes. Los niños empuñan los rifles para defender su vida y a su comunidad. Las imágenes han dado la vuelta al mundo y han causado reacciones de todo tono.

Los crímenes se mantienen en la impunidad: 26 miembros de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias Pueblos Fundadores (Crac-PF) han sido asesinados, decenas de habitantes huyeron de sus comunidades, el asesinato de 10 músicos del grupo Sensación Musical dio como resultado ocho viudas y 26 huérfanos.

Hoy los niños se entrenan para defender sus comunidades, como un acto de resistencia a grupos criminales.

El golpe mediático ha vuelto las miradas a Chilapa, nuevamente para atender el flagelo de la violencia y la criminalidad. n