Coronavirus en México, arma biológica

Escrito por  Ginés Sánchez Mar 17, 2020

El mundo, o buena parte de él, vive momentos de psicosis, quizá sobredimensionada, pero lo que la provoca es que es, en los hechos, un virus nuevo, una mutación del coronavirus convencional, originada en China el año pasado, donde las autoridades se vieron rebasadas en un inicio, subestimando el poder contagioso del mismo, intentando incluso ocultar su existencia, no prescindiendo de la censura propia de toda tiranía.

Esta pandemia, por más mezquino, ruin y cuanto calificativo merezca, en México ya se le empieza a usar como un arma biológica no esperada por el conservadurismo contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, al cual las élites reaccionarias, que son, tristemente, la mayoría, no terminan de aceptar, más que poniéndole una sonrisa tan falsa como la del Guasón cuando lo tienen enfrente, al tiempo de tratar de socavar, de todas las maneras posibles, su gobierno transformador.

La andanada y la carga de caballería mediática han comenzado; se frotan las manos por ver a México sumido en un escenario de crisis sanitaria similar a la de Italia o España; ya la presentadora de noticias Paola Rojas soltó con todo el veneno posible una noticia falsa, desmentida a las pocas horas por el mismo hospital privado ABC, respecto a nueve supuestos infectados “tan sólo” en sus instalaciones, esparciendo el miedo y la incertidumbre en torno a que el gobierno federal está escondiendo la información real, y que, en los hechos, el país es ya una de las principales víctimas de la pandemia, donde el dictador López Obrador no le da importancia a la protección de su población en cuanto a la salud, y que “le importa más la rifa del avión”. Al tiempo, se corrió la especie de que el banquero Jaime Ruiz Sacristán está ya infectado, justo y casualmente en los días en que se celebraba la convención bancaria 2020, en Acapulco, donde, por cierto, el Presidente le envió todo tipo de señales positivas a los famosos y déspotas mercados financieros, y a toda la IP en su conjunto. ¿Qué más quieren?.

No tienen en cuenta los que ya articulan la campaña de golpeteo al Presidente que el coronavirus simplemente se desactiva en enorme medida en la ausencia de frío, ni siquiera se molestan en enterarse de que en España, la enorme región sureña (y calurosa) de Andalucía sólo cuenta con siete casos, ninguno de gravedad. El mismo contraste se observa en el norte y en el sur de Italia, por no decir del olvidado continente africano, donde prácticamente la enfermedad no ha llegado; es simple: el calor juega ya a favor de México, lo dicen los expertos epidemiólogos, no el que esto escribe.

Por otro lado, se intenta omitir que la influenza estacional, a pesar de los atinados esfuerzos del gobierno mexicano, año con año cobra cientos de vidas (en este invierno 2019/2020 van contabilizadas 270 defunciones), sin verse en los medios tales intentos de esparcir el miedo.

El virus ya llegó a México, es verdad, y seguramente también hay ya más casos de los oficialmente sabidos, porque los síntomas se pueden confundir con un resfriado normal, o existen también casos asintomáticos.

Otro detalle que la oposición, erigida en academia epidemiológica, no ha ponderado, es que las poblaciones de Italia y España tienen un promedio mucho más alto de edad que el mexicano, y que las potenciales víctimas mortales son personas de edades avanzadas o con enfermedades crónicas, no llegando el porcentaje de mortalidad ni a 5 por ciento de los contagiados.

Con todo lo expuesto líneas arriba, además de tener la certeza de que el gobierno federal se apoya en este tema en reputadísimos expertos, no es difícil entrever la dificultad de que el Covid-19 escale hasta convertirse en una crisis sanitaria en Mexico (se van a quedar con las ganas).

En fin, esperemos que reine, en las semanas y los meses siguientes, la mesura; que haya precaución; sí, claro, mas no el terror generalizado en las mentes y la vida cotidiana de las personas, en cuanto a la nueva arma biológica que está siendo utilizada, desde ya, por la oposición política moralmente derrotada, siguen con su principal error: demeritar la fuerza de López Obrador, su legitimidad y el cariño y la confianza que le profesa el pueblo, justo lo opuesto a ellos, que siendo gobierno dejaron una estela de muerte, entreguismo, latrocino, destrucción y decadencia moral. n