Juan Ramón de la Fuente

Escrito por  Ginés Sánchez Mar 24, 2020

Mucho se habló, después del fraude en el tristemente recordado para México fatídico año 2006, de un posible interinato del doctor y ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente en la Presidencia de la República.

Ríos de tinta corrieron y, por momentos, esa posibilidad tuvo incluso algo de viabilidad, ante el ominoso proceso electoral, el más viciado de nuestra historia, dado que ya existía todo un entramado institucional, precisamente para evitar un retroceso de esas dimensiones; el caso es que Calderón y el PAN se salieron con la suya, dejando pasar la nación una oportunidad dorada, ya que de no haber sido FCH presidente en ese sexenio, deberíamos saberlo ya todos, este país sería uno muy distinto, en cuanto a su problemática y horizontes, y todo en el marco ya de una democracia por completo consolidada.

El también ex secretario de Salud federal, y quien por tanto conoce al dedillo el sector que es un talón de Aquiles, el que fue creando el neoliberalismo con sus exponentes más salvajes, cuenta con cartas académicas que lo hacen un mexicano excepcional, de primera y con la capacidad y la dimensión social que el país necesita, hoy embajador de México ante la ONU y un convencido funcionario comprometido con el proceso de la cuarta transformación de la vida pública de México.

De la Fuente no está en Nueva York, ciudad sede de la Organizacion de las Naciones Unidas, a manera de un exilio dorado, como adorno o florero; sería como la antítesis de lo que fue Porfirio Muñoz Ledo para Vicente Fox, que lo envió como embajador ante la Unión Europea porque temía que su enorme talento lo opacara o lo exhibiera aun más, lo que después fue evidente: la mediocridad del presidente del falso cambio.

El doctor De la Fuente ha tenido una actividad muy proactiva en favor de nuestro país, procurando el mayor acompañamiento para México por la ONU y sus agencias internacionales en acciones de gobierno y políticas públicas.

Se menciona con seriedad la posibilidad real de que México regrese a ser parte de su Consejo de Seguridad.

Ahora, no hay que olvidar que el presidente López Obrador sabe tener previsiones para cuidar a su gente de mayor confianza; ejemplos los hay y no pocos, tan sólo por recordar algunos: a Alfonso Durazo lo hizo senador de la República, lo mismo que a Olga Sánchez Cordero (secretarios de Seguridad Pública y de Gobernación, respectivamente), antes de asumir sus altas responsabilidades en el gabinete presidencial. Así, ante alguna contingencia mayor que los obligase a dejar dichos cargos, ellos tienen su curul asegurada en el Congreso.

Con Ebrard fue algo parecido, para cuidarlo durante la campaña de infamias, posibles golpeteos y conspiraciones, siempre mencionó al político, académico y diplomático Héctor Vasconcelos (hijo del prócer José Vasconcelos, ni más ni menos) como futuro canciller, siendo éste senador. Así que poco tiempo antes de tomar posesión, y ya después de haber ganado la Presidencia, hizo el anuncio de un cambio, mediante el nombramiento de Marcelo en Relaciones Exteriores, dejando a Vasconcelos, en el Congreso por los seis años, al tiempo de tener un posible relevo de lujo para la Secretaría de Relaciones Exteriores, en caso también de situación alguna extrema imprevista.

Así, pues, no debemos nunca descartar a un mexicano como el doctor De la Fuente como parte de la baraja sucesoria al 2024, porque en ningún sitio puede estar donde le sirva tan bien al pais, al tiempo de estar lo mejor protegido posible, que en su misión diplomática actual. Si bien puede ser como bateador emergente o, de plano, como una opción con muchas más posibilidades de lo que todos pudiéramos creer. En fin, aún es muy temprano para futurear de esta manera, pero en la política y sus giros caprichosos se deben prever jugadas con mucha anticipación en no pocas ocasiones. n