México y el Covid-19

Escrito por  Ginés Sánchez Mar 31, 2020

Si bien es cierto, algunos grupos reaccionarios están molestos con el primer gobierno de la llamada 4T, el colgarse de una coyuntura cómo lo es una pandemia, deseando que el país se caiga a pedazos, y haciendo énfasis de lo no 100 por ciento bien visto y (según ellos) políticamente correcto, simplemente supone una bajeza sin nombre.

En México no ocurrirá una crisis sanitaria a causa de la nueva cepa del coronavirus, el gobierno federal no está compuesto por estúpidos, si bien eso se quiera transmitir por algunos, a esos niveles se cuenta con información de lo más privilegiada, que emana de los homólogos del presidente y su gabinete en otros países, y más que nada de los más reputados científicos, en este caso, médicos especialistas y epidemiólogos del más alto perfil. Podríamos hacer un símil con aquella decisión tan criticada, en la que lincharon mediáticamente y vía redes sociales y por todos lados al entonces presidente Enrique Peña Nieto por haber invitado al aún candidato Donald Trump a México, bien, sólo lo hicieron porque y cuando ya tenían la información de que el triunfo del candidato republicano era irreversible; jamás fue por torpeza política, sino todo lo contrario. Y ese hecho, fue la semilla, la primera decisión acertada para todo el proceso que vino después, en donde los dos gobiernos, entrante y saliente, pudieron sacar a flote el nuevo T-MEC, contrario a lo que tantos temían.

Bien, lo mismo sucede en tiempos del Covid-19, Andrés Manuel López Obrador quiere transmitir optimismo y calma, sin relajar las medidas de contención, mitigación, etcétera, es más, yendo adelantados en las decisiones y fases en cuanto a lo que manda la OMS, organismo que, por cierto, ya se congratuló con México y su acertado manejo de la situación, subrayando el hecho de que los contagios en nuestro país van por debajo de lo esperado, según todo modelo matemático aplicable al caso.

La más importante característica de México para que el virus no pegue con la inmensa fuerza mortal como lo hizo en China, Irán, y hoy lo hace aún en Italia y España, es porque el Covid-19 se mueve a sus anchas, multiplicándose y dañando más a la población, es que estamos lejos de la franja en la que éste se desenvuelve como pez en el agua, es decir, 40 grados de latitud norte, sobre todo por el clima (temperatura, vientos y humedad), tendiendo muy estrecho margen de acción; la línea se traza en el globo terráqueo casi de forma perfecta: cruza parte de China, parte de Irán, de Italia, España, Alemania, Corea del Sur y Japón; en el continente americano, pasa por Estados Unidos y el sur de Canadá, pero con especial énfasis en ciudades como Nueva York, Chicago y Seattle, por eso vemos las medidas draconianas que se están tomando en esas ciudades del vecino del norte, ya movilizándose de manera inusitada una buena parte de sus fuerzas armadas, hecho que tiene a los estadunidenses estupefactos, por lo atípico de un hecho como ese.

La línea de la que hablamos hace diferencia hasta en un país mismo: España e Italia concentran sus casos mucho más en el norte (o centro también) que en el sur, si en Italia la enfermedad si se fue un poco más al sur que en España fue porque la gente del norte, con tal de evitar el encierro por cuarentena, miró a las regiones sureñas, produciendo, como es obvio, contagios de más; en España las ciudades y balnearios del sur, captaron el peligro y cerraron sus establecimientos.

Trasladando lo anterior a México, debemos tomar en cuenta que ya el país está en plena primavera, y a grosso modo, el medioambiente con calor, para el virus, es una fuerte barrera para su propagación.

Dos ventajas más para México: su pirámide demográfica, el promedio de edad es significativamente menor que Italia y España, países con poblaciones envejecidas ya, desde hace tiempo; en nuestro país, por fin parece que nuestro bono demográfico jugará muy a nuestro favor.

La otra es una evidencia que ha salido a la luz en recientes semanas, y es que a las personas con sangre del tipo O son mucho menos vulnerables, tanto al virus como a sus consecuencias más indeseables, o sea, a complicaciones que pongan en riesgo la vida, siendo este grupo sanguíneo el mayoritario en México.

Si Donald Trump no cerró por completo su frontera sur (con México) es debido a que, como es lógico y natural, también él y su gobierno están como nadie informados de la verdadera naturaleza y potenciales crisis de esta nueva enfermedad, que tiene el mundo de cabeza y ya, de entrada, sabemos que hace del presente año, 2020, uno perdido para la economía global; el presidente Trump y todos los gobiernos locales de Estados Unidos, lo mismo conocen los puntos críticos, que vuelvo a insistir, están en sus zonas alrededor el famoso paralelo 40, a donde ya concentran todos sus recursos a la mano.

A México ya llegó el virus, es más, nunca se sabrá el número exacto, habida cuenta que en no pocos casos se presenta con síntomas muy leves, y otros más hasta son asintomáticos. La población de riesgo son nuestros adultos mayores y los que padezcan de alguna enfermedad crónica, siendo especialmente vulnerable México al tener un alto índice de personas que tienen este padecimiento.

En fin, México sorteará con éxito este escollo, atreviéndome a adelantar dos hechos: uno, el que el número de víctimas fatales no superará los 300 que se tuvieron en este pasado invierno por el virus de la influenza estacional (más de 300 fallecimientos confirmados) y también por la arista política, que el presidente López Obrador, a la postre, saldrá fortalecido por esta crisis, que nos va a llegar cómo a todo el planeta, desde el, para nosotros, lejano oriente.