Violencia

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Abr 24, 2020

La violencia es un fenómeno social que se manifiesta como la interacción, conductas o situaciones deliberadas que se aprendan o se imitan, cuyo fin y resultado es el hacer daño, es el sometimiento, ya sea físico, sexual, verbal o psicológico.

La etimología de la violencia es muy remota y nos remite al ejercicio de la fuerza física y al ejercicio del poder, se dice que los romanos llamaban “vis, vires”, a esa fuerza y al vigor que permite imponer la voluntad propia sobre la de otro.

La violencia se puede traducir como violento, impetuoso, furioso, incontenible y que se ejerce con el sentido de la agresión, el maltrato, el daño y que tiene que ver con el ejercicio del poder y de la dominación.

La violencia destruye las relaciones interpersonales a partir de la polarización, el resentimiento y el odio que afecta a la sociedad y a la comunidad y que hoy está muy en boga en estos tiempos violentos.

La violencia social tiene que ver también con la desigualdad económica y la pobreza, con conductas o situaciones que causan daño, en mucho de los casos irreversibles en los individuos y las sociedades, sobra decir que la pobreza es una situación violenta en la cual sobrevive la población  que no puede resolver sus situaciones económicas y sus necesidades físicas, psíquicas básicas, además de una condición social favorable que le garantice la alimentación, la vivienda, la salud y la sanidad.

La violencia se ha diferenciado entre la llamada cultural, generalmente relacionada con la ciencia, la religión y las imágenes; la estructural, que se origina por medio de diversos sistemas, por no poder satisfacer las necesidades que tiene la población en la actualidad.

En los últimos tiempos se ha manifestado en nuestro entorno, graves niveles de violencia criminal, ligada a la delincuencia y al narcotráfico, sin que se puedan reducir sus niveles y tienen que ver con el rompimiento de las reglas sociales establecidas para la convivencia en grupo; y también en la falta de oportunidades de desarrollo para los jóvenes, la falta de orientación, la desintegración familiar, las fallas en el sistema educativo y la falta de responsabilidad de las instituciones.

La gravedad de la violencia es que la sociedad ha perdido su capacidad de asombro e indignación frente a la violencia estructural, la violencia de Estado y la violencia criminal, es claro que hemos sido educados en la cultura de la violencia, sin tomar en cuenta las alternativas negociadas y la paz, como base fundamental para resolver conflictos y la sana convivencia de los hombres.

Se dice que en las escuelas la enseñanza de la historia se glorifica en las guerras y que incluso el mismo Himno Nacional es un llamado violento, así como la música; parte de la violencia viene de los patrones patriarcales, de las figuras autoritarias que nos son heredadas y transmitidas.

La violencia en México y particularmente en Guerrero y el municipio de Acapulco es considerada ya como uno de los grandes problemas nacionales contemporáneos, que indujera con la guerra declarada en contra del crimen organizado que crece cada día, vale la pena plantearse el estudio de la violencia, sus orígenes, sus causas, el por qué de los fenómenos violentos, para construir lo que podría ser una antropología crítica de la violencia.

El debate profundo de la violencia debe involucrar la psicología, la sociología, las ciencias políticas, para lograr analizar y entender los altos niveles de violencia y conflictividad en que estamos inmersos y evitar llegar a vivir una situación de crisis humanitaria aún más grave que la que estamos viviendo.

La violencia se desarrolla y se transforma hasta la degeneración o degradación como lo manifiesta la violencia criminal en las decapitaciones, desollamientos y el martirio que se les confiere a los cadáveres como elementos de violencia, el ser humano se encuentra en crisis y gran parte de esto nace en la violencia individual y doméstica, llegando a la violencia social, que tiene como fuentes la pobreza, la marginación, la explotación, la desigualdad, la injusticia, la exclusión y el racismo, como fuentes generadoras de violencia.

No hay quien detenga las fuertes oleadas de violencia criminal, es necesaria una educación para la paz, a partir de los conocimientos y valores; la violencia nos ha llevado a pensar que está en crisis el ser humano y la sociedad civilizada. n