Covid-19 y protestas

Escrito por  Ginés Sánchez Jun 09, 2020

Los Estados Unidos, en especial Ciudades cómo Nueva York y Chicago, fueron severamente castigadas por la enfermedad Covid-19, causada por el nuevo coronavirus SARS-COV-2. Si bien aún no salen por completo de la primera oleada de la pandemia, ya que no hay que olvidar que ningún país ha desarrollado, ni de lejos, los mínimos de inmunidad requeridos, ya que hasta que no se tenga disponible (ya no digamos una vacuna) un tratamiento lo medianamente eficaz para los enfermos, es imposible volver a una normalidad. Bien, en los Estados Unidos el caso del asesinato por abuso policial en Minneapolis del afroamericano George Floyd vino a suceder en el peor momento, las multitudinarias marchas y revueltas por todo el país del norte se dan cómo si no estuviera el mundo entero enmedio de la peor pandemia en un todo un Siglo y nadie parece advertir los riesgos de contagios masivos en la Nación vecina.

En Italia durante el mes de febrero, cuándo la epidemia se circunscribía, prácticamente, aún a China, y en Europa no dimensionaban aún la magnitúd del peligro de muerte que ya se ceñía sobre todo el mundo, se llevó a cabo el partido de fútbol entre el Club italiano Atalanta de Genova y el Valencia español, en la Ciudad de Milán, en un estadio (el Giuseppe Meaza) con capacidad para unos 80 mil espectadores. Bien, hay quienes aseguran que ese evento fue una de las claves para las posteriores crisis sanitarias que se vivieron tanto en Italia cómo en España, siendo hasta la fecha, dos de los tres países con mayores niveles mortalidad por Covid-19 en el mundo, en relación a su número de habitantes; el partido en cuestión, de Copa de Europa, habría jugado el papel de una suerte de bomba biológica, que hizo que la epidemia tuviera un comportamiento exponencial en sendos países, hecho que no es de extrañar, dado el inmenso poder de contagio de la nueva enfermedad del presente siglo.

Ojalá me equivoque, y no estemos viendo de aquí a un par de semanas (dado el tiempo de incubación del virus), una segunda crisis provocada por el coronavirus en no pocos estados de los Estados Unidos de Norteamérica, con su sello de horror, muerte, y destrucción de la economía para millones de seres humanos.

El policía asesino ya está en prisión, y sinceramente dudo que los levantamientos masivos en contra del racismo vayan a acabar con este problema endémico de los "gringos", si no se nos olvide que ya tuvieron un presidente afroamericano, que a la luz del caso George Floyd, y muchísimos otros más, que son parte de la cotidianeidad de ese país, el Señor Obama no hizo gran cosa para solucionar ese vergonzoso problema en los cuerpos de seguridad estadounidenses. No está de más recordar un hecho: Obama es el presidente de los Estados Unidos que peor trato le dió a los inmigrantes mexicanos en toda la Historia, el número de deportados en su administración fué un récord, y también una característica de su administración los auténticos campos de concentración en Ciudades fronterizas con niños incluidos, y si un ejemplo faltara, fué el presidente que, con decreto en mano, terminó con la política hacia la migración cubana de "pies secos, pies mojados", que daba asilo político humanitario automático a todo cubano por el simple hecho de pisar su suelo. Veremos pues, que le depara al país de las barras y las estrellas en las próximas semanas y meses, ya que se viven tiempos aciagos, tan propios de este año 2020, más parecido al de un guión de cine surreal, o hasta del género de terror, porque no decirlo. n