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Protección del maíz

Escrito por  Eduardo López Betancourt Jun 29, 2020

El pasado 13 de abril de este año se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, un ordenamiento que tiene como propósito, según se declara en el artículo 1º, proteger precisamente las actividades de producción, comercialización y consumo del maíz nativo y en diversificación constante, el cual se reconoce como una manifestación cultural, de conformidad con la legislación en materia de cultura y derechos culturales.

Ahora bien, dicho maíz nativo se refiere a razas específicas del grano, que los pueblos indígenas, campesinos y agricultores han cultivado y cultivan, a partir de semillas seleccionadas por sí mismos u obtenidas por medio de intercambio, en evolución y diversificación constante. Claramente, esta protección busca preservar estas semillas frente a los identificados como organismos genéticamente modificados.

La protección de este grano, en todo lo relativo a su producción, comercialización y consumo, se define como una obligación del Estado, vinculado a la labor de garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, establecido en el tercer párrafo del artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Para esto se apunta que el Estado deberá garantizar y fomentar, por medio de todas las autoridades competentes, que todas las personas tengan acceso efectivo al consumo informado de maíz nativo y en diversificación constante, así como de sus productos derivados, en condiciones libres de organismos genéticamente modificados.

Para cumplir con los fines de la ley se establece un Consejo Nacional del Maíz Nativo, que se perfila como un órgano de consulta del Poder Ejecutivo Federal para dar su opinión en materia de protección al maíz nativo y en diversificación constante. Este organismo estará integrado por el titular del Poder Ejecutivo Federal, que será su presidente, junto con los titulares de las secretarías de Estado del rubro. También intervendrán, como vocales, el titular de la Secretaría de Cultura y el titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, junto con representantes de la sociedad civil relacionados con el sector agroalimentario, ejidos y comunidades agrarias, así como comunidades indígenas, y finalmente la academia.

Este organismo tendrá entre sus funciones opinar en el diseño, la planeación, la programación y la definición de políticas públicas sobre fomento y protección al maíz nativo y en diversificación constante; así como revisar y, en su caso, opinar en la modificación de los programas de semillas de maíz nativo, para que se ajusten a la ley.

Las funciones de los integrantes de este organismo tendrán carácter honorífico, por lo que ninguno de ellos percibirá retribución alguna, emolumento o compensación por su participación.

Se buscará siempre lograr la conservación in situ de semillas de maíz nativo y en diversificación constante; según esto, las autoridades involucradas identificarán conjuntamente las áreas geográficas en las que se practiquen sistemas tradicionales de producción de razas de maíz nativo, con base en la información con la que cuenten en sus archivos o en sus bases de datos, incluida la que proporcionen otros involucrados, como productores.

Estas autoridades establecerán las medidas necesarias para fomentar la sustentabilidad de los sistemas tradicionales de producción de maíz nativo en las áreas geográficas identificadas.