Indígenas de La Montaña se organizan en Nueva York frente a la pandemia

Escrito por  Sergio Ferrer Ago 06, 2020

Vayamos a Nueva York. Yoloxóchitl Marcelino es una joven mujer na savi originaria de Alacatlatzala, comunidad del municipio de Malinaltepec, en La Montaña de Guerrero. Ella vive desde hace seis años en el Bronx. Desde marzo que inició la cuarentena ha visto y vivido las afectaciones de la pandemia por la Covid-19.

Negocios han cerrado, muchas personas se quedaron sin empleo frente a la vida cara de aquella ciudad cosmopolita y el estrés del bombardeo noticioso de las muertes por Covid-19 alrededor del mundo. Con la reapertura en las partes que se ha hecho muy pocas personas han recuperado su trabajo, entre ellas su esposo que tiene un trabajo pero le han disminuido las horas y los días de trabajo. En algunos lugares también se disminuyeron los sueldos, no se les dan días completos a los trabajadores.

En cuanto a sus gastos básicos, las rentas son caras, en su caso, por el apartamento de tres habitaciones donde vive con su familia paga mensualmente 2 mil 400 dólares. Para comer sencillamente, sin carne, gasta unos 150 dólares semanales, distribuidos principalmente en arroz, frijoles, tomate, chiles y aceite.

Yoloxóchitl apenas hace dos años comenzó a contactar a gente en eventos, coincidió con un ex compañero de secundaria que la invitó a ser parte de la organización Ti Toro Miko, en la cual hay activistas indígenas de la comunidad de Yuvi Nani, municipio de Metlatónoc, y otros lugares, por lo que convive con hablantes de náhuatl, me’phaa y su lengua materna el tu’un savi. También se ha acercado al grupo en formación que se llama Las Voces del Pueblo.

La activista reconoce que es complicado hablar con personas de las comunidades, hay desconfianza y no quieren acercarse tampoco a programas por los “mitos” de que si van a un hospital o a la Corte pueden ser arrestados y deportados. Hay organizaciones y grupos que hacen foros pero tampoco la gente tiene tiempo para asistir, el trabajo les limita mucho el poder hacer otras actividades. Aunque a Yoloxóchitl no le ha tocado, dice que a dos de sus familiares los han tratado mal, al no dominar el español parecen tratarles de ignorantes e incluso les han gritado. Ella, y pienso que todos los migrantes, quisieran que al ser personas de nacionalidad mexicana fueran más cordiales.

Luis Gallegos, un joven que ahora está como voluntario para la Red de Pueblos Trasnacionales, integrada por colectivos de personas de los pueblos indígenas de distintos estados como Tlaxcala, Puebla y Guerrero, me contó que se han reunido para promover la inclusión social pero también la económica, cultural y el pleno acceso a derechos, muchos paisanos no entienden totalmente el español al desarrollarse en su lengua, esto ha quedado evidenciado por ejemplo, con el alto contagio que pegó en las comunidades migrantes, indocumentadas, que temen ser deportados o recibir una carga pública con un recibo carísimo por los servicios de salud.

Su misión es difundir esa realidad al parecer omitida. Los beneficios del gobierno no van encaminados a quienes tienen un estatus migratorio complicado, se omite a la gente de los pueblos en una ciudad tan diversa, por eso, la Red está en un movimiento que busca un programa de alivio para el pago de rentas y alquileres. Recientemente tuvieron una reunión con el gobernador de Nueva York y diez integrantes de su gabinete para exponerles la situación. Si bien ha habido mucha comida, no solo de pan vive la gente.

Es importante destacar la labor que personas como Yoloxóchitl han emprendido, a pesar de las dificultades que enfrentan, el organizarse representa una fortaleza mayor para la población indígena migrante. Es también un ejemplo de unidad frente a la adversidad. De regreso a la Montaña, existe una tensión ante el conflicto agrario latente entre Alacatlatzala y comunidades colindantes de Malinaltepec, un problema que tristemente ha aumentado no solo en ese municipio sino en la región.

Aviso. Desde Malinaltepec, el comunicador indígena me’phaa, Rolando Sánchez Quintero ha solicitado el apoyo a las autoridades para ubicar a su hija de 12 años, Esmeralda Sánchez Roque, quien desapareció desde el 1º de agosto de este año en la comunidad de Portezuelo de Santa Cruz. El compañero comunicador es parte del Mecanismo de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas debido a ataques que padeció por parte de funcionarios municipales del anterior ayuntamiento de Malinaltepec.

@LDekonstruccion